Mi
vinculación a esta tierra no es sólo sentimental. También
es profesional y vivencial.
En
esta tierra, a la sombra del Moncayo,
he
vivido muchas historias y bastantes de los episodios esenciales de uno
y otro signo que han determinado mi vida, dejando su impronta en el alma.
Aquí he conocido algunos personajes
que
pueblan mis anhelos y que comparten
conmigo
la mirada del paisaje.
Por aquí anduvo Bécquer,
paseó su mirada Machado,
de aquí es la “maestra” que me enseñó las primeras
letras y de aquí era Avelino Hernández...
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