¿Sabías qué...
 


* ...Sor María de Ágreda escribió 308 cartas a Felipe IV entre el 4 de Octubre de 1643 y el 27 de Marzo de 1665, una por semana.  El rey le mandó a su vez, en igual tiempo, 306. Estaba convencido de que los males de sus reinos se debían al destino y a sus propios peca dos y pedía en ellas espiritual  y terrenal consejo. Mandaba las cartas escritas hasta la mi  tad y la monja le contestaba a reglón seguido llenando el resto del folio, por aquello del vo to de pobreza. A veces, para que los consejos fueran acertados, enviábale al rey informaci ón cifrada,  especialmente en  asuntos relacionados con la preparación de los ejércitos, en  la designación de  capitanes y hasta en la misma táctica de operaciones  para asegurar la paz interior y mantener a flote el imperio, convencido de que Dios por mediación de la Vir- gen revelada a su sierva las fórmulas más acertadas.


*...Había un pastor que cuidaba el rebaño por estas tierras. Tenía fama en la redonda de ser excelente labrador a navaja de colodras que hacía con los arranques del asta de los carneros.
    Como ha sido habitual por estos pueblos, donde las familias han sido numerosas, aquel pastor puso a servir a la mayor de sus hijas con una familia rica en el cercano lugar de Tarazona; que, como se sabe, es villa importante de la tierra de Aragón.
    Hay en Tarazona una fuente de gran caudal que dicen del Chorro, de donde toman agua los arcaduces y acequias que la llevan a regar las ricas huertas de los aragoneses.
    Contiguo a la fuente hay hecho de losas un antiguo lavadero donde cada lunes se junta a hacer la colada notable concejo de mujeres. Aquel día estaba entre ellas la muchacha que era hija de nuestro pastor.
    Y en medio de la algarabía que suele acompañar estos quehaceres, se advirtió con sorpresa que caía un objeto extraño arrojado por el turbión del agua en el manadero. Era una hermosa colodra de asta de cordero primorosamente labrada a punta  de navaja.
La muchacha que decimos, cuando la vió, no pudo reprimir un grito:
             -Es la colondra de mi padre!
    Aquella tarde toda Tarazona sabía que en la fuente del Chorro había surgido, traída por el agua, la colodra de un pastor de las sierras de Soria.
    Y aquella misma noche unas manos desalmadas, amparadas por el silencio cómplice de todos los vecinos, sofocaron la vida de la pobre muchacha. Porque eran tiempos de enemiga de Castilla y Aragón y temió Tarazona que, sabiendo el origen de la aguas que regaban sus huertas y le daba de beber, las gentes de Castilla secaban los manatiales o las envenenaran.

 Avelino Hdez. Lucas 
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