Este Padre Monte, amante de sus hijos, alberga entre sus faldas la tranquila tierra blanca. ¡Arégrada! Así, llamada antiguamente, la muy noble y leal villa de Ágreda.
Distintos ríos, paisajes y gentes de toda condición albergan esta villa, que a pesar de ser Castilla es barbacana hacia Aragón.
Este pueblo de variada riqueza artística: histórica y monumental, son huellas palpables de los distintos pueblos que en ella convivieron.
Entre árabes y
judíos tampoco pudieron faltar los cristianos.