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El Vértigo
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José Alberto
Concha González.
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a Especial Nietzsche |
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| "A vosotros los audaces buscadores
e indagadores, y a quienquiera que alguna vez se haya lanzado con astutas
velas a mares terribles." |
| Así habló Zaratustra.
Frederik Nietzsche. |
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| " El vértigo ante el abismo
cósmico es un aspecto nihilista." |
| Ernst Jünger. |
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| Y al final llegamos. Ya estamos
en la última estación. Próximos al paralelo cero,
se acaban las magnitudes viejas, tendremos que inventar otras nuevas con
las que poder contar. |
| "El cruce de la
línea, el paso del punto cero divide el espectáculo;
indica el medio, pero no el final. La seguridad está todavía
muy lejos. En cambio, será posible la esperanza." |
| Ernst Jünger.
(1) |
| La última
estación se llama "nihilismo radical". Las montañas son altas,
los senderos, angostas quebradas, la niebla espesa. ¿Habrá
paso más allá? ¿Podrá cruzarse tal desfiladero
andando? ¿Qué sufrimientos y sacrificios deparará
la travesía? |
| La raíz ontológica
de todo lo que es ha desaparecido. Lo que es, ha sido desustanciado, desposeído
de toda esencia. "La existencia se ha desvalorizado hasta el punto en que
ya no hay el mínimo derecho a suponer un EN-SI en las cosas" (Dalmacio
Negro) (2). Esto es el fin.
No hay vía más allá. Sabemos el nombre de la última
estación, nihilismo radical, pero ¿dónde nos subimos
a este tren?, ¿cuál fue la estación de partida?. |
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| La estación de partida
fue la "ilusión racionalista". Aunque el racionalismo se hunde con
sus raíces en los mismos orígenes de la civilización
occidental fue a partir de Descartes y el positivismo de Compte cuando
se dio a la razón un poder casi ilimitado. La ilusión racionalista
es esta fe ciega que nos ha llevado a creer que la razón es el único
e infalible medio de acceder a la realidad, como si esto fuera posible
y como si, sobre todo, ese - el conocimiento de la Verdad del Mundo - fuera
su objeto. Estas creencias sobre la capacidad de la razón, para
no sólo mostrar el Mundo, sino también recrearlo, modificarlo,
en fin, racionalizarlo, han sido recientemente puestas en tela de juicio.
No olvidemos que todas estas ilusiones decimonónicas han concluido
en un siglo XX dónde la guerra, la destrucción, la desorientación
y la alienación de la especie humana han estado más que nunca
presentes en la pretendida nueva, próspera y feliz era de la razón. |
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| La desilusión sobre las
consecuencias del triunfo de la razón ha conducido a perspectivas
irracionales, como si según la ley del péndulo hubiese que
pasar de un extremo a otro, cosa que no es el propósito de este
análisis. Valga esta advertencia preliminar para lo sucesivo. Adviértase
que la "razón" de la que venimos hablando es aquélla fruto
de la ecuación razón = entendimiento. Lo que se trata de
revisar no es la razón precavida, consciente de sus limitaciones
sino la razón que peca de arrogancia. El positivismo puso todas
sus ilusiones en esta nueva razón (pretendiendo modificar la existencia
y construir un nuevo mundo racional y eficiente, y extrapolando a todo
el universo del conocimiento los principios de observación, comparación
y generación de principios universales; racionalismo constructivo
y cientismo, Hayek), sometiendo todos los órdenes bajo su tiranía,
saltando de una esfera a otra, atrevido y arrogante con un planteamiento
"ingenuo y acrítico" de la función racional que Hayek calificó
como la fatal arrogancia. |
| La gran aportación
de Hayek consiste, básicamente, en haber puesto de manifiesto que
la idea original de Ludwig von Mises en torno a la imposibilidad del cálculo
económico socialista no es sino un caso particular del principio
más general de la imposibilidad lógica del "racionalismo
constructivista o cartesiano", que se basa en el espejismo de considerar
que el poder de la razón humana es muy superior al que realmente
tiene, y que cae, por tanto, en la fatal arrogancia "cientista", que consiste
en creer que no existen limites en cuanto al desarrollo futuro de las aplicaciones
de técnica o ingeniería social. ( Jesús Huerta de
Soto). (3) |
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| La fatal arrogancia
a la que hacemos referencia puede entenderse con facilidad al referirnos
al campo de la moral. Veamos pues, una de las más usuales consecuencias
de la ilusión racionalista: la racionalización de una norma
moral. |
| Normas, cuya comprensión
o sentido se escapa a la razón, pueden tener un sentido vital para
la comunidad. La razón individual, pequeña y limitada, no
entiende, del mismo modo en que un niño no comprende porqué
no puede atiborrarse de helado y protesta ante la negativa de sus padres. |
| Normalmente quienes deciden
interpretar determinadas normas desconocen la razón por la que estas
le son provechosas así como la función que cumplen, aún
cuando de su observancia dependa la propia supervivencia del sujeto.(F.
Hayek. La fatal arrogancia) (4) |
| Pensemos
en una norma moral. Incluso en una que se transgreda con frecuencia. Una
norma "inocente", si se nos permite la expresión. Una norma como
"no mentir". Veámosla a la luz de la razón. Decir siempre
la verdad y dar con la flecha en el blanco era la virtud para Zaratustra,
según Friedrich Nietzsche el primer moralista, siendo esta opinión
la que le llevó a poner en boca de esta figura legendaria su filosofía
sobre "la muerte de Dios", el superhombre, la voluntad de poder y el eterno
retorno. Quiere hacerse notar que decir la verdad, no mentir, es -y no
sólo para el cristianismo- lo moralmente adecuado. Pero, ¿y
cuando de la verdad se derivan consecuencias odiosas para el sujeto y a
la vez se tiene la seguridad de que la mentira nunca será descubierta?
Entonces aparece la razón para aconsejar: ¡miente! Ante esta
disyuntiva - decir la verdad cargando con sus consecuencias o mentir- no
valen los razonamientos. |
| Sin embargo, la mentira sistemática
asienta al hombre en la ficción - una de las características
propias de la sociedad nihilista -en la no asunción de la realidad
y consecuentemente en una perspectiva errónea de la propia existencia. |
| Vivimos tan asentados en la
ficción que pueden ocurrir milagros ante nuestros ojos y pasar desapercibidos.
Para ver/entender se necesita un estado en el mirar. La Asunción
de la propia realidad se convierte en el elemento imprescindible para alcanzar
la visión. |
| La transgresión de una
norma moral tiene unos efectos impredecibles para la razón, que
se mueve aquí en un universo que le es extraño y ajeno. Se
tocan aquí cuerdas que accionan mecanismos desconocidos. Las consecuencias
son, como cuando se manipula genéticamente un ser vivo, imprevisibles. |
| Este asunto, fue tratado por
el profesor D. Jesús Huerta de Soto en una conferencia, dentro del
ciclo sobre liberalismo promovido por el Ateneo Jovellanos de Gijón,
al que tuve la fortuna de asistir. Con la brillantez que le caracteriza
nuestro insigne representante de la Escuela Austríaca puso un ejemplo
ciertamente actual de racionalización de normas morales refiriéndose
al turbio asunto de los GAL. El gobierno español sobrepasado por
el problema del terrorismo de ETA, en unos tiempos en los que la sangre
corría de una manera casi cotidiana, y ante la dificultad de luchar
contra los asesinos dentro de la legalidad, fue seducido por la razón,
en este caso razón de Estado, para hacer la guerra con las mismas
armas que los terroristas. Racionalmente poco se podía argumentar
contra la bondad de la operación. Lo que faltó fue alguien
que en alguna de aquellas oscuras reuniones diera un puñetazo en
la mesa para decir: ¡Está mal! El GAL ha supuesto la muerte
de inocentes, un obstáculo de no poca importancia en la solución
del problema vasco y en fin una triste mancha en la credibilidad de las
instituciones supuestamente democráticas del Estado español. |
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| Todo lo que es, es de una manera
dinámica, cambiante y puede ser observado desde infinitas perspectivas,
incluida la dimensión "tiempo". Lo cual no significa que "no sea".
La realidad tiene "n" caras. Ciertas cosas necesitan, para ser vistas,
un estado en el mirar. Ningún hombre puede por si solo tener acceso
a una visión completa de la realidad. |
| Pensemos ahora en nuestro concepto
del individuo y en sus relaciones con la realidad. El individuo, principal
motor y dueño- ciertamente no de una manera absoluta - de su propia
existencia, responsable de sus propios actos y de sus consecuencias, un
sujeto único e irrepetible, único e irrepetible de una manera
asombrosa, mágica. Incluso hermanos, los mismos padres, el mismo
ambiente, y sin embargo ¡tan distintos!, cada uno un universo, una
apuesta exclusiva, una persona. |
| Aunque el concepto de Dios
como persona-trinidad pueda parecer una visión antropomórfica,
el mismo concepto de persona es una imagen teomórfica del hombre.
Lo esencial de la persona es precisamente la imposibilidad de objetivación.
La persona, en el sentido teológico del término, seguramente
en el único sentido en que puede hablarse en puridad de persona,
es un estar- en -si, un ser- desde y un ser- hacia, un yo, un tú
y un nosotros. En toda persona cabe un universo. |
| El personalismo
moderno, en el que no vamos a entrar ahora de nuevo, es (o fue) una tentativa
de salvar a la persona humana de ser engullida por una técnica racionalista.
Ha defendido con energía la imposibilidad de objetivar a la persona;
y si ya la persona humana escapa a la objetivación, cuánto
más el Espíritu divino. Puede que esta conclusión
sea válida pero detrás de ella se esconde otra cuestión:
la de si las cosas no son al revés, si el personalismo filosófico
no se nutre esencialmente de una herencia teológica, más
exactamente cristiano-trinitaria, y no renuncia a si mismo en el instante
en que olvida o niega su origen. Von Balthasar. |
| Ahora se puede decir
abiertamente que hablar de un Dios tripersonal no es antropomórfico,
puesto que sólo teomórficamente se puede hablar de la persona
humana. Von Balthasar. (5) |
| Y ahora veamos
como millones de estos sujetos se relacionan con el Mundo, se interrelacionan
entre si, y cada experiencia, cada conocimiento, gracias a una capacidad
de comunicación sin parangón en la Naturaleza, se transmite
de unos a otros, y cada experiencia es única pues como hemos visto
la realidad es cambiante, y todas estas relaciones se expanden hacia el
infinito en lo que constituye una función exponencial... F.Hayek
advirtió que estas interacciones que se producen en las relaciones
humanas y la necesidad de responder a una realidad que fluye hacen científicamente
imposible cualquier intento más o menos bienintencionado de planificación,
con lo que demostró la imposibilidad teórica del socialismo.
Efectivamente, ninguna persona, ni ningún organismo central puede
disponer de toda la información que sería necesaria para
planificar con éxito las necesidades humanas en un escenario tan
complejo y dinámico. |
| Aquí es donde hay que buscar
el fracaso de las revoluciones que como Saturno han acostumbrado a devorar
a sus hijos, y de entre ellos no se salvaron ni los más queridos:
los alegres sueños de construir un mundo mejor. Todas las revoluciones
han acabado por ser dirigidas de arriba abajo, y acabaron en intentos de
planificación. La única revolución posible es la del
individuo, la revolución interior. |
| El mismo lenguaje pasa serias
dificultades para mostrar esta realidad. Si no, no habría tantos.
El concepto es rígido, la realidad una espiral helicoidal, girando
sobre si, retorciéndose, expandiéndose, contrayéndose
en infinitas direcciones. |
| Ciertamente, aquí se
debe admirar al hombre como poderoso genio constructor, que sobre fundamentos
movedizos y, por así decirlo, sobre agua que fluye consigue levantar
una catedral de conceptos infinitamente complicada; claro, para encontrar
apoyo en tales fundamentos tiene que ser una construcción como de
telarañas, tan fina que sea transportada por las olas, tan firme
que no sea desgarrada por el viento.( F. Nietzsche). (6) |
| La abundancia
de todas estas relaciones humanas de las que venimos hablando deviene en
una consecuencia vital: todos los actos del individuo son trascendentes,
pues se multiplicarán a través de este entramado de relaciones,
en una progresión sin límites. |
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| Pensemos en nuestro tiempo,
en la era de la información. Un individuo en su casa conectado a
una red con acceso directo a toda la herencia cultural de nuestra civilización,
a un espacio libre donde fluyen conocimientos y opiniones. Porque la interrelación,
lo es también con el pasado, con el inmensurable tesoro que ha llegado
a nuestras manos. Un tesoro que pasa de mano en mano y lejos de aligerarse
se acrecienta ya que quien toma algo de él lo devuelve al mil por
uno. |
| El verdadero escritor,
como la verdadera riqueza, se reconoce no por los tesoros que posee, sino
por su capacidad para hacer que se vuelvan preciosas las cosas que toca.
Por lo tanto, es como una luz que, invisible en si misma, calienta y hace
visible el mundo. Ernst Jünger. (7) |
| Curiosamente
al volver la vista atrás sobre las predicciones de los futurólogos
de la ciencia ficción relativas a los nuevos y asombrosos logros
de la civilización que supuestamente verían la luz con el
nuevo siglo, en ninguna se barajaba la posibilidad de la existencia masificada
de potentes ordenadores personales conectados a redes de comunicaciones.
Muchos coincidían en que Marte sería colonizado o, el cáncer
podría ser curado pero nadie vio la revolución de la información
ni las consecuencias de los primeros desarrollos de la" máquina
de los sueños". Incluso el gigante de la informática IBM
dudaba a principios de los 70 sobre las posibilidades de los ordenadores
personales, no teniendo claro cual sería su acogida entre el gran
público y que aplicaciones podrían encontrar a las computadoras
usuarios ajenos a la comunidad científica y a las grandes finanzas. |
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| De modo que la imposibilidad de
aprehender la realidad por medio de una razón sobrevalorada tuvo
como efecto la negación de un EN-SI en las cosas -¡sólo
porque no puede accederse racionalmente a él!- por lo que, el Mundo
- todo lo que es- fue desustanciado, desvalorizado, desposeído de
su esencia y sometido al relativismo subjetivista propio del nihilismo
primigenio. La Verdad fue difuminada en un mar de verdades relativas, la
Realidad perdió todo el sentido ante las realidades de una nueva
y emergente teología civil y la vieja fe en el Dios cristiano fue
depositada en la ciencia natural. (Dalmacio Negro). |
| Para mí en
la naturaleza, en el cosmos, hay una dimensión divina, sacra. En
este sentido el moderno "neopaganismo" es una conclusión apresurada,
o, por lo menos una fase de transición. Sin embargo, para mí
lo importante sigue siendo el Individuo, el gran Solitario, capaz de resistir
en las situaciones difíciles para el espíritu, como la que
está llegando y que será una nueva edad de hierro. Ernst
Jünger. (8) |
| Incluso la
misma Iglesia ha dado muestras de flaqueza. |
| La Iglesia es la única
institución del mundo que tiene el derecho a sostener dogmas, pues
fuera de éstos no existe. Ahora bien, es a sus dogmas a los que
renuncia después del Renacimiento, poco a poco, inclinándose
ante la ciencia o ante el arte, cuando su dominio no es de este
mundo.( Vintila Horia). |
| El relativismo conduce a la postre
a la negación de la Verdad. |
| ¿Qué es la verdad?.
Un ejército móvil de metáforas, metonimias, antropomorfismos,
en una palabra, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas,
extrapoladas, adornadas poética y retóricamente y que después
de un prolongado uso a un pueblo le parecen fijas, canónicas, obligatorias:
las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son, metáforas
que se han vuelto gastadas y sin fuerza sensible, monedas que han perdido
su imagen y que han perdido su imagen y que ahora ya no se consideran como
monedas, sino como metal.(F. Nietzche). (9) |
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| Este relativismo
en torno al mundo y a la existencia ha sido el sustrato idóneo para
el crecimiento de la última - y consecuentemente la más peligrosa
-forma de Estado Total: el Estado Providencia. Al sustituir un orden imperioso
-necesario, irresistible, inevitable, cosmológico- por un orden
imperativo - aleatorio, creado y modificado por el hombre- la propia realidad,
el bien y el mal, y la verdad misma pasaron a ser una cuestión de
índole circunstancial. |
| El hombre ha quedado indefenso
ante el Estado. Un hombre del que se han ido anulando las diferencias para
hacerlo cada vez más homogéneo y finalmente reducirlo a pura
masa. ( Dalmacio Negro). |
| Un programa informático
como con el que estoy escribiendo se atreve a corregirme en cuestiones
de estilo. Por ejemplo cuando quiero enfatizar una conclusión relacionándola
con las motivaciones expuestas en el párrafo anterior, me gusta
la expresión: "Es por esto que...". Entonces la máquina me
llama la atención diciendo que la expresión es redundante.
Da miedo pensar en un mundo en que todos escribamos igual. La riqueza de
la lengua es precisamente la pluralidad, no digamos nada de los usos estilísticos
que se basan en gran medida en la distorsión de los empleos normales
en la búsqueda de una mayor expresividad, belleza, etc. |
| Hoy puede encontrarse cierta corriente
liberal demasiado autocomplaciente, demasiado ocupada en jactarse de su,
por otro lado incontestable, triunfo sobre el socialismo como para advertir
el peligro del Leviatán oculto ahora bajo otra forma. "Nunca ha
habido más libertades", dicen y se miran, satisfechos las barrigas. |
| La explotación
es el rasgo fundamental del mundo de máquinas y autómatas.
Allí donde el Leviatán aparece crece insaciablemente. Sobre
esto tampoco debe engañarse cuando una mayor riqueza parece dorar
las escamas. Es todavía más temible en el confort. Como Nietzsche
predijo, ha empezado el tiempo de los Estados monstruos. Ernst Jünger.
(10) |
| La idea más
perniciosa: vivimos en el mejor de los mundos posible. Se admite, sin crítica,
que nuestras sociedades desarrolladas son democráticas, que nuestros
mercados son libres y que nuestros jueces, justos. Y cuando la evidencia
de los hechos muestra nuestro gran déficit de democracia, de libertad
y de justicia, entonces nos justificamos pensando que nunca se estuvo mejor
y que hay que tolerar ciertos fallos inherentes a cualquier sistema. |
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| "Aunque los ciudadanos del
mundo occidental suelen equiparar al mercado con la libertad de opinión,
la mano oculta del mercado puede ser un instrumento de control casi tan
potente como el puño de hierro del Estado." (11) |
| La
corriente mayoritaria de pensamiento admite el hecho de que el mercado
tiene fallos que hacen necesaria la intervención para aumentar su
eficacia y evitar los males inherentes a sus desajustes, que se producen
bajo la forma de crisis cíclicas. El planteamiento que siembra la
duda es: ¿los fallos que se producen en nuestros mercados son propios
de los mercados libres o son más bien consecuencia de todas las
regulaciones e intervenciones que no siempre conhonestas
intenciones llevan a cabo los gobiernos? Aunque yo siempre seguí
a Galbraith, y continuo haciéndolo, pues creo que las distorsiones
del libre mercado están ahí, debo estar agradecido a D. Jesús
Huerta de Soto por sembrar la duda en lo referente a los orígenes
de las mismas. La postura de D. Jesús puede estudiarse en Dinero,
crédito bancario y ciclos económicos (12). La
dificultad es que como vivimos en el mejor de los mundos posibles no tenemos
la posibilidad de comparar qué pasaría si realmente dejásemos
actuar al mercado. Para los Estados socialistas la impermeabilización
de las fronteras se convirtió en una obsesión. Por muy potente
que fuera la propaganda, mal podía creerse en las bondades del sistema
cuando al otro lado del telón los hombres y las mujeres no sólo
vivían mejor, además el sistema les permitía un desarrollo
personal impensable al otro lado del muro. La imposibilidad de aislar herméticamente
a estas sociedades por parte de sus gobiernos fue decisiva en la posterior
caída de estos regímenes. Visitar Berlín y observar
la enorme distancia que separaba una Alemania de otra
es un espectáculo que lleva a la reflexión sobre el sufrimiento
de todos los europeos que tras la guerra quedaron abandonados en manos
de los dictadores comunistas olvidados por sus hermanos, ¡cerca de
cuarenta años de sufrimiento para nada!. En nuestro caso no tenemos
posibilidad de comparación. Ni siquiera EE.UU puede considerarse,
en puridad, un mercado auténticamente libre. En el 1984 de Orwell,
es el propio cuerpo el que se rebela. A pesar de la propaganda y de la
inexistencia de un punto de comparación - hasta la Historia se reescribe
día a día a conveniencia - algo en lo más hondo de
Smith le grita su rechazo a su forma de vida, y que pese a todo es posible
una existencia en la tierra más humana, más libre, más
bella. |
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| Todo el sistema liberal - y no
sólo el mercado- tiene como piedra angular al individuo. La Libertad
solo puede predicarse en sentido estricto de un individuo. En determinadas
circunstancias muy extremas podría hablarse de la libertad de un
pueblo, pero siempre supondría una reducción del concepto. |
| El progreso tecnológico
ha hecho posible el advenimiento del Estado Providencia como última
forma de Estado Total. El antiguo Estado Totalitario obtenía la
obediencia mediante la utilización de la violencia física
y el terror. El Estado Providencia actúa merced a la manipulación.
Una mentira repetida cien veces se convierte en verdad. ( Dalmacio Negro). |
| Los intentos de planificación
han sido y serán caminos abiertos hacia el totalitarismo. Esta tesis
fue mantenida por F. Hayek en "Camino de servidumbre" causando una enorme
polémica. Las planificaciones sólo son posibles en sujetos
homogéneos, y por lo tanto predecibles. El imparable proceso de
homogeneización de la humanidad debe ser motivo de preocupación,
reflexión y análisis. La pregunta es si los consumidores
son soberanos, y en que medida lo son, si el mercado responde a sus necesidades
o si más bien los productores deciden que deben consumir. |
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* * * *
|
| La conclusión es que, al
carecer el SER de significación, hemos llegado a un estado de neurosis
masiva, un desencantamiento del mundo con la consiguiente aceptación
de lo absurdo. La pérdida del sentido de la realidad lleva a aceptar
perspectivas irracionales(D. Negro). ¡ Y todo empezó por la
ilusión racionalista!. |
| El vértigo es el sentimiento
indescriptible del hombre ante el vacío. Imposibles ya para la sacralización
el espacio y el tiempo, el hombre sucumbe en el torbellino. Ante la ausencia
de palabras adecuadas las imágenes se vuelven luminosos puntos de
luz, estratégicos faros de las costas abruptas y brumosas. Si queda
alguna imagen esta es la del movimiento. |
| Aquí, en la última
estación, se han profanado los lugares y tiempos sagrados. Así,
la Tierra es amorfa, el Tiempo una sucesión de instantes. En los
días y en los lugares sagrados, el hombre retoma su más valioso
tesoro, ser una imagen divina, renace en ella, libre de pasados fracasos,
otra vez puro y sin culpa, para reiniciar un nuevo ciclo, un nuevo girar,
una nueva promesa de vida. El tiempo sagrado marca los ciclos cósmicos
de muerte y resurrección. Lo sagrado da forma a las magnitudes físicas,
sitúa al hombre en el Mundo, lo asienta en su devenir engarzándolo
con el pasado, mostrándole un rumbo para el futuro y evitando que
sea arrastrado por el torbellino. En relación con este asunto: Lo
sagrado y lo profano. Mircea Eliade. |
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* * * *
|
| Pero vayamos a la segunda cuestión:
¿es el objeto de la razón el conocimiento de la Verdad del
Mundo? Pensemos en el ser humano desde una perspectiva biológica,
concretamente en la supervivencia de la especie en un medio hostil. Pocas
son las criaturas más débiles, menos capacitadas, al menos
aparentemente, para la lucha por la vida. Su fuerza, su resistencia, su
velocidad, todos los atributos físicos que se quieran, son patéticos
si se los compara con otras especies. |
| Por otro lado, paradójicamente,
los seres vivos que han resultado ser más peligrosos para nosotros,
hasta el punto de ganar batallas en la guerra de la especies, han sido
de los de menor tamaño. Y pienso ahora en mortíferos virus
como la viruela, o recientemente el VIH. |
| A pesar de todo el hombre ha domeñado
la tierra. El intelecto lo ha hecho posible. El intelecto es al hombre
lo que las garras al águila o la capacidad de reproducción
a la rata, o la mutabilidad genética a los virus. Su objeto no es
desde luego la verdad sino simple y llanamente la supervivencia. |
| "El hombre sólo quiere
la verdad en análogo sentido limitado. Desea las consecuencias agradables
de la verdad, aquellas que conservan la vida; es indiferente al conocimiento
puro y carente de consecuencias, y está hostilmente predispuesto
contra las verdades que puedan ser perjudiciales y destructivas".(F. Nietzsche).(13) |
| El intelecto
como medio de conservación del individuo es responsable también
de la autodefensa. Aquí desarrolla principalmente sus fines mediante
la ficción y el olvido, recreando la realidad bajo la perspectiva
de la supervivencia del sujeto. Así sucede con los mecanismos de
la memoria, en su trabajo selectivo, y en como a la manera de un auténtico
Ministerio
de la Verdad, no busca conservar el pasado sino recrearlo. |
| El intelecto está tan íntimamente
ligado a la supervivencia de la especie que malamente nada que esté
basado en él puede ser un medio de aprehender la Verdad del Mundo. |
| Ante la culpa, la razón
actúa sin pudor, tergiversando hechos, inventando silogismos, elaborando
con ellos sofisticados laberintos de reproches, acusaciones y disculpas,
buscando incesantemente ahogar el sentimiento moral del sujeto, al que
consigue a menudo embaucar. |
| No puedo aquí estar con
Hayek y su teoría evolutiva de las normas morales. |
| Pienso que realmente la persona
tiene un sentimiento moral innato, natural, que forma parte de ella, y
ello a pesar de los ejemplos que la antropología pueda ofrecer,
ya que el intelecto tiene, como hemos visto, un fuerte componente de instinto
de supervivencia, y siempre puede racionalizarse una norma moral. |
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* * * *
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| En verdad que es increíble
que el hecho capital, el acontecimiento más importante en el devenir
de nuestra civilización, merezca tan poca atención. La "muerte
de Dios" es determinante para la humanidad hasta el punto de ser la cuestión
capital del nuevo siglo. Nada hay de tal magnitud que pueda siquiera comparársele. |
| En este asunto destaca como gran
visionario Nietzsche, pues en el siglo XIX ya fue plenamente consciente
del advenimiento de lo que él llamó cien años de oscuridad.
No sólo advirtió que la humanidad se alejaba de Dios, sino
que vió las consecuencias mejor que nadie. |
| A decir verdad,
lo repito, para mí Nietzsche es un gigante que vive ya en el siglo
XXI, en la era que será de los titanes. Ernst Jünger. (14) |
| El gran
olvido sobre la "muerte de Dios" es consecuencia de la incapacidad del
hombre moderno de pensar a Dios - para el hombre moderno el único
modo de conocimiento es la razón, tal y como hemos venido desarrollado
en la "ilusión racionalista"; es claro que un hombre así
difícilmente podrá creer en nada -y también de la
repulsa que nos producen "las verdades que puedan ser perjudiciales y destructivas".
Aunque un hombre piense que es verdad que Dios no existe -sólo porque
no puede aprehenderlo desde la razón- ¿cómo iba a
vivir con semejante pensamiento? El pensamiento de la "muerte de Dios"
es el más pernicioso para la vida, es el pensamiento que mata. Sólo
mediante el olvido es posible dormir con él. ¿Cómo
vivir con tan horrible visión?. El tic-tac de un reloj en un cadáver.
. . |
| (...)y entonces
no tiene sentido que continúe el latido del corazón, la circulación
de la sangre y la secreción de los riñones, como tampoco
el tic-tac de un reloj en un cadáver (...). Ernst Jünger. |
| Puede dar la impresión
de que se trata de un discurrir contradictorio. No hay tal. Adviértanse
por un lado las dificultades de un hombre de nuestro tiempo para creer
en Dios, no puede acariciarlo con su razón "cientista". Nótese,
por otro, que el pensamiento " Dios no existe" es contrario a la vida.
¿Qué hacer? ¿ Y si se pudiera olvidar todo esto, no
preocuparse por ello, encerrarlo en el más oscuro rincón
y correr más y más deprisa, y no parar nunca para estar siempre
ocupado y así no pensar nunca en ello?. |
| Ya ha destacado
Léon Bloy la estrecha correspondencia entre el aumento del movimiento
con esa clase de miedo (a la Nada). Retrotrae la invención de máquinas
cada vez más rápidas a la voluntad de huida, a una especie
de instinto con el que el hombre presiente amenazas de las cuales quizá
pueda salvarse yendo a gran velocidad de una parte a otra de la tierra.
Ernst Jünger |
| Que un hombre viva y muera para
desaparecer sin más imposibilita la aceptación de los sacrificios
voluntarios que la propia existencia conlleva. |
| En "Esperando la lluvia de verano"
me serví de la primera aparición de Zaratustra ante los hombres,
ante el mercado, y puse en boca del sacerdote que oficia el funeral de
Adolfo Summerain, muerto por la casualidad más absurda, sus palabras
ante el saltimbanqui agonizante. |
| En este momento
se hace un silencio espeso en el aire saturado de olores - también
el olor de la muerte - esperando que mi palabra llene el fluido caliente.
Ha llegado mi momento. Sólo el gimoteo constante de la viuda resuena
en las bóvedas ante mis manos alzadas, ante mis brazos abiertos.
Ha cesado todo rumor. Es mi momento. En esta ocasión no les hablaré
de consuelo sino de desesperación... |
| "Una vez más
nos reúne aquí en la casa de Dios el dolor. Un dolor intenso
por la pérdida de un ser querido. Y en este momento ante la fatalidad,
ante la casualidad, ante lo absurdo de esta muerte, como lo de tantas otras,
nos encontramos perdidos sin respuestas, y nos cuesta más que nunca
creer en Dios, Padre, Todopoderoso... Por eso hoy no voy a hablaros de
resurrección, de otra vida más allá de la muerte,
sino precisamente de todo lo contrario. De lo que sería sin Dios. |
| De la muerte absurda. |
| De la vida vacía... |
| De la desesperación... |
| Del nihilismo... |
| De vuestro nihilismo. |
| Veréis..,
hace muchos años un hombre llamado Zaratustra a la edad de treinta
años abandonó su patria y marchó a las montañas.
Diez años permaneció meditando hasta que decidió volver
para enseñar sus creencias a los hombres. Así lo hizo en
una gran ciudad ante la multitud. Había en la misma plaza un número
de equilibristas de circo y como muchos de los que allí había
no veían con buenos ojos a Zaratustra se burlaban de él.
¡ Ya hemos visto hablar al volatinero, que actúe también!.
Entonces se produce un fatal accidente. Uno de los equilibristas se estrella
en el suelo, justo al lado de Zaratustra. Todos se apartan horrorizados
menos éste, que se arrodilla junto al moribundo que murmura: ¿Qué
haces aquí? Hace tiempo que me persigue el diablo para llevarme
al infierno, ¿quieres tu impedírselo? Y Zaratustra responde:
todo eso de que hablas no existe. No hay infierno. ¡Tu alma estará
muerta más pronto aún que tu cuerpo!. ¿Y qué
creéis que responde el moribundo? Veréis, el saltimbanqui
herido de muerte en el suelo contesta: si tu dices la verdad, nada pierdo
perdiendo la vida. No he sido más que un animal que con palos y
golpes, con poca comida, enseñaron a bailar. ¿Podéis
sentir la desesperación?, ¿el vacío?, ¿no veis
que sin Dios nada vale la pena, ni siquiera la vida, que sin Dios sólo
somos animales a los que con palos y golpes enseñaron a bailar". |
| Es precisamente Nietzsche, el
gran visionario de la "muerte de Dios" y sus consecuencias. Los gritos
desgarradores del "loco" al darse cuenta de que sin Dios el hombre es arrastrado
por el torbellino. Es significativo el uso generalizado de imágenes
de movimiento. |
| El loco. No habéis
oído hablar de aquel loco que a plena luz de la mañana encendía
una linterna y sin cesar gritaba: ¡Busco a Dios! ¡Busco a Dios!.
- Puesto que por allí formaban corro precisamente muchos de los
que no creían en Dios, provocaba grandes risas. Uno decía:
¿es que se ha perdido?. Otro decía: ¿se ha extraviado
como un niño? ¿o permanece escondido? ¿tiene miedo
de nosotros? ¿ha embarcado? ¿o emigrado?- así gritaban
y reían sin orden ni concierto. El loco, de un salto se puso en
medio de ellos y les atravesó con su mirada. ¿Adónde
se ha ido Dios? - gritó-. ¡Yo os lo diré!. Nosotros
le hemos matado.- ¡Vosotros y yo! ¡Todos nosotros somos sus
asesinos!. Pero ¿cómo lo hemos hecho?. ¿Cómo
pudimos bebernos todo el mar?. ¿Quién nos dio la esponja
para borrar por completo el horizonte?. ¿Qué hicimos cuando
a esta tierra la desencadenamos de su sol?. ¿Hacia dónde
se mueve ahora?. ¿Hacia dónde nos movemos nosotros?. ¿Lejos
de todos los soles?. ¿No nos precipitamos constantemente?. ¿Hacia
atrás, hacia los lados, hacia delante, en todas las direcciones?.
¿Hay todavía un arriba y un abajo?. ¿No vamos errando
como a través de una nada infinita?. ¿No recibimos el soplo
del espacio vacío?. ¿No hace más frío?. ¿No
viene de continuo la noche y cada vez más noche?.(...) |
| Nietzsche. (15) |
| Este sentimiento
lleva a la desesperación. Es el vértigo. El fenómeno
de la droga en nuestra sociedad es consecuencia de este mismo sentimiento,
en cuanto camino de destrucción y de muerte. No es una causa, como
muchas veces se quiere ver, sino una consecuencia. Que los jóvenes
busquen el suicidio, aunque sea de una manera lenta y en principio aparentemente
placentera es una señal clara de que algo no funciona. |
| No sé adonde
voy |
| Pero voy a tratar
de llegar al reino, |
| Si puedo, porque
hace que me sienta un hombre |
| Cuando meto la aguja
en mi vena |
| Y entonces os digo
que las cosas ya no son iguales, |
| Cuando voy lanzado
en mi carrera |
| Y me siento hijo
de Jesús, |
| Y supongo que no
sé |
| Y supongo que no
sé. |
| He tomado una gran
decisión, |
| Voy a tratar de
anular mi vida, |
| Porque cuando la
sangre empieza a fluir |
| Cuando salta del
cuello del cuentagotas, |
| Cuando estoy cercando
a la muerte |
| Y nadie puede hacer
nada, ni vosotros tíos |
| Ni todas vosotras
niñas tontas con vuestra dulce conversación, |
| Os podéis
ir todos a paseo. |
| Y supongo que no
sé |
| Y supongo que no
sé. |
| Me habría
gustado nacer hace mil años, |
| haber navegado los
mares oscuros |
| en un gran clíper. |
| Ir de una tierra
a otra, |
| Con gorra y traje
de marinero, |
| Lejos de la gran
ciudad |
| Donde un hombre
no puede librarse |
| De todos los males
de la ciudad, |
| Ni de si mismo ni
de aquellos que le rodean, |
| Oh y supongo que
no sé |
| Oh y supongo que
no sé. |
| Heroína,
se mi muerte, |
| Heroína,
es mi mujer y mi vida, |
| Porque una gran |
| Vía en mi
vena |
| Conduce al centro
de mi cabeza, |
| Y entonces estoy
mejor arriba y muerto |
| Cuando el caballo
empieza a fluir |
| Y realmente ya no
me importa |
| Ninguno de los payasos
de esta ciudad, |
| Ni medio mundo acabando
con el otro medio, |
| Ni todos los políticos
haciendo ruidos infernales, |
| Ni todas las pilas
de cadáveres amontonados. |
| Porque cuando el
caballo empieza a fluir |
| Entonces realmente
ya no me preocupa nada, |
| Oh, cuando la heroína
está en mi sangre |
| Y esa sangre en
mi cabeza, |
| Doy gracias a Dios
por sentirme tan bien como muerto, |
| Doy gracias a vuestro
Dios por no estar despierto, |
| Doy gracias a Dios
porque ya no me importa nada, |
| Oh y supongo que
no sé. |
| Heroin. Lou Reed
(16) |
| |
| Han sido
los escritores los que han tenido una mayor percepción del vértigo.
El abismo siempre ha atraído a los creadores. No ha sido infrecuente
que su caos pariera estrellas danzarinas. Hay en Conrad algo especial que
le hace distinto. Para mi se trata de la reverencia que tiene hacia el
sentimiento moral de cumplir con el deber, más allá de la
razón, más allá de la propia muerte. |
| El gran tema es
desde hace cien años el nihilismo, tanto si expone como pasivo o
como activo. En eso no tiene nada que ver con el valor, si debilidades
o fuerzas dan luces a la obra: son variantes en uno y el mismo juego. Sin
embargo, hay mucho en común en autores tan diferentes como Verlain,
Proust, Trakl, Rilke, e igualmente en Lautreamont, Nietzsche, Rimbaud,
Barrès. Por eso la obra de Joseph Conrad es extraña, porque
se equilibran en ella resignación y acción y están
estrechamente unidas. Ernst Jünger. (17) |
| Otras
veces el nihilismo se vuelve cínico. Así lo hace cuando la
desilusión es mayor. Es el nihilismo de los que en otro tiempo ambicionaron
ser héroes. Ahora se arrastran en el fango, se burlan de cualquier
intención elevada y no hacen planes más allá de un
día. Esto es el vértigo. |
| Si no me viera tan
astringido, forzado, suprimiría todo...sobre todo el "Viaje"...De
todos mis libros el único verdaderamente dañino es el "Viaje"...Yo
me entiendo... El fondo sensible...¡Todo va empezar de nuevo!. ¡El
aquelarre!.. Oirás gritar desde arriba, de lejos, de lugares sin
nombre: palabras, órdenes... |
| ¡Verás
que tiovivo!...Ya me dirás... |
| ¡Ah, no vayas
a creer que es un juego!. Ya no juego...ni siquiera soy amable. |
| Si no estuviese
ahí totalmente obligado, la espalda contra algo...lo suprimiría
todo. Celine. (18) |
|
*
* * *
|
| El gran error de Nietzsche fue
el superhombre. Ahora podemos decirlo, ya ha pasado el tiempo suficiente.
Ya son varias las generaciones "sin Dios" y el superhombre, lejos de aparecer,
se antoja más utópico que nunca. Nietzsche pensó que
cuando el hombre dejara definitivamente de buscar paraísos más
allá de las estrellas se decidiría finalmente a ser el sentido
de la tierra. Nietzsche era muy consciente de las dificultades de tamaña
empresa. |
| |
| Más aún,
también cuando se manda a si mismo tiene que expiar su mandar. Tiene
que ser juez y vengador y víctima de su propia ley. Nietzsche. |
| |
| Ningún hombre podría
estar a la altura de tales exigencias, pero en un futuro la superación
del hombre, llevaría al alumbramiento de una nueva figura: el superhombre.
Es una burda simplificación, no siempre desinteresada, ver en la
teoría del superhombre intenciones racistas. El superhombre no es
una raza, sino un nuevo tipo, un titán capaz de robar el fuego a
los dioses. El gran error de Nietzsche fue el superhombre. Ahora podemos
decir, tras los años de oscuridad que profetizó este gran
visionario, que el hombre ha fracasado en su intento de ser el sentido
de la tierra. Cansado de correr, siempre detrás, persiguiendo al
fantasma inalcanzable de su "deber ser". Una imagen espectral cada vez
más difuminada. Una imagen girando en el torbellino. |
| El vértigo es el sentimiento
indescriptible del hombre ante el vacío. Imposibles ya para la sacralización
el espacio y el tiempo, el hombre sucumbe en el torbellino. Ante la ausencia
de palabras adecuadas las imágenes se vuelven luminosos puntos de
luz, estratégicos faros de las costas abruptas y brumosas. Si queda
alguna imagen esta es la del movimiento. |
|
* * * *
|
| Bueno, pues ya está. Esto
era todo. A fin de cuentas todas estas letras no son más que razones,
opiniones, intentos de acercamiento. En cuanto a tales también giran
en el torbellino. Están inmersas en él y sujetas a sus leyes.
Lo realmente importante es la Pregunta porqué es el eje alrededor
del cual vuela el torbellino de las respuestas. Dónde se desatan
grandes fuerzas hay un punto céntrico en torno al cual se desata
la violencia, mientras él permanece al margen. El ojo del huracán.
En el todo está en calma. Por esto es importante la Pregunta. |
| En este sentido
me escribe Ricardo Viejo: |
| ¿Dónde
está el grial?. ¿Habrá que preguntarse antes qué
es e Grial?. Pero vayamos al mito: "se trata de un detalle de la leyenda
de Parsifal y del Rey Pescador. Conocida es la misteriosa enfermedad que
paralizaba al viejo Rey poseedor del secreto del Grial. Por lo demás
no era él solo quién sufría; todo en torno a él
se derrumbaba, se esterilizaba: el palacio, las torres, los jardines; los
animales ya no se multiplicaban, los árboles no daban fruto, se
secaban las fuentes. Muchos médicos habían intentado salvar
al rey Pescador; ningún resultado obtuvieron. Día y noche
llegaban caballeros y todos empezaban por preguntar nuevas relativas a
la salud del rey. Un solo caballero- pobre, desconocido, hasta un poco
ridículo- se permite ignorar la etiqueta y la cortesía. Su
nombre es Parsifal. Sin tener en cuenta el ceremonial cortesano, se dirige
directamente al rey y sin ningún preámbulo le pregunta al
acercársele: "Dónde está el Grial". En el mismo instante
todo se transforma: el rey se alza del lecho de dolores, los ríos
y las fuentes vuelven a correr, renace la vegetación, el castillo
se restaura milagrosamente. Las palabras de Parsifal habrían bastado
para regenerar la Naturaleza entera. Pero es que estas pocas palabras eran
el problema central, el único problema que podía interesar
no sólo al rey Pescador, sino al Cosmos entero: ¿Dónde
se haya lo real por excelencia, lo sagrado, el Centro de la vida y la fuente
de la inmortalidad?. ¿Dónde estaba el Santo Grial?. A nadie
se le había ocurrido hacer la pregunta central antes que la hiciera
Parsifal, y el mundo perecía por esa indiferencia metafísica
y religiosa, por tamaña falta de imaginación, y por tal ausencia
de deseo de lo real." |
| Ante esto apostilla
Mircea Eliade: " Este pequeño detalle de un grandioso mito europeo
nos revela por lo menos un lado desconocido del simbolismo del Centro:
no sólo existe una íntima solidaridad entre la vida universal
y la salud del hombre, sino que basta con plantear el problema de la salud,
basta con plantear el problema central, es decir, el problema para que
la vida cósmica se regenere perpetuamente. Porque muchas veces -
como parece mostrar este fragmento mítico - la muerte no es más
que el resultado de nuestro problema frente a la inmortalidad." |
| Podría decirse que es como
una apuesta. Una apuesta cuya conclusión está mas allá
de la muerte. El truco podría estar en que se gana con solo tener
la valentía de aceptarla. |
| Cuando escuché estas palabras
pensé en ellas para cerrar el Vértigo. Faulkner es adecuado
porque puede presumir de haberse asomado al abismo. |
| Yo no creo en el
fin del hombre. Es harto simple decir que el hombre es inmortal sencillamente
porque perseverará, porque cuando el eco de la última campanada
del juicio se haya apagado en la última y más miserable roca,
vacilante, aunque ya no le sacuda la marea, en el último crepúsculo
rojizo y agonizante, aún entonces habrá un sonido más:
el de la mezquina pero inextinguible voz humana que seguirá hablando
y hablando. Lo que yo creo es algo más. Creo que el hombre no sólo
perdurará, sino que prevalecerá. Es inmortal, no porque sea
de todas las criaturas la única que posee una voz inextinguible,
sino porque tiene un alma, un espíritu, capaz de compasión
y de sacrificio y de sufrimiento. William Faulkner. (19) |
| En Llanes.
Finalizando el milenio. |
| |
| |
| Notas |
(1) Acerca
del
nihilismo. Ernst Jünger. Sobre la línea. Martin Heidegger.
Hacia la pregunta del ser. Ediciones Paidós. Traducción de
José Luis Molinuevo. 
|
(2 ) La
tradición liberal y el Estado. Dalmacio Negro. Unión Editorial
S.A. Madrid. El análisis de D. Dalmacio es valiente, profundo, y
de una nitidez cristalina. Cualquiera que esté interesado en la
supervivencia del hombre haría bien en tenerlo en cuenta. Es de
justicia reconocer que pocas veces he estado tan de acuerdo con mis lecturas.
Lo más sorprendente de D. Dalmacio Negro es precisamente su escasa
difusión en comparación con lo importante de la obra. He
llegado a D. Dalmacio, como a tantas otras cosas gracias a mi amigo Ricardo
Viejo. Ricardo es un lector incansable, conoce la obra de Ernst Jünger
rigurosamente y tiene la gran virtud de que, aquello que realmente merece
la pena, acaba siempre - como por obra de la Providencia - por llegar a
sus manos. Cuando hablo de la trascendencia de todos los actos pienso en
Ricardo. 
|
(3)
Prólogo a la edición española edición
al cuidado de Jesús Huerta de Soto. LA FATAL ARROGANCIA. Los errores
del socialismo. F.A Hayek. Unión Editorial S.A Madrid. 
|
(4)
Ver nota anterior. 
|
(5)
Teológica. 3. El Espíritu de la Verdad. Hans Urs Von
Balthasar. Traducción de José Pedro Tosaus. Ediciones Encuentro.
Madrid. 
|
(6)
Sobre la verdad y mentira en sentido extramoral. Nietzsche. Antología.
Edición de Joan B. Llinares Chover. Traducciones de Joan B. Llinares
Chover y Germán Meléndez Acuña. Ediciones Península.
Barcelona. 
|
(7)
Los titanes venideros. Ernst Jünger. Ideario último
recogido por A. Gnoli y F.Volpi. Traducción de Atilio Pentimalli.
Ediciones Península. Barcelona. 
|
(8)
Ver nota anterior. 
|
(9)
Ver nota 6. 
|
(10)
Ver nota 1. 
|
(11)
The Captive Public. Benjamin Ginsberg. Cita de Noam Chomsky en Ilusiones
necesarias, Control del pensamiento en las sociedades democráticas. 
|
(12)
Dinero, crédito bancario y ciclos económicos. Jesús
Huerta de Soto. Unión Editorial. Madrid. 
|
(13)
Ver nota 6. 
|
(14)
Ver nota 7. 
|
(15)
Selección de aforismos 1878-1882. Nietzsche. Antología.
Ver nota 6
|
(16)
Canciones. Lou Reed. Traducción Alberto Manzano. Editorial
Zafo. Barcelona. 
|
(17)
Ver nota 1
|
(18)
Viaje al fin de la noche. L.F. Celine. Trad. Ed.Planeta. Seix Barral.
Barcelona. 
|
(19)
No me resisto a contar como conseguí este discurso pronunciado
por el autor al recibir el premio Nobel. En Llanes no hay biblioteca pública
pero hay Ignacio Gracia Noriega, nuestro genial escritor. Toqué
abajo y se asomó a la galería con el rostro cubierto de jabón.
¡Ah, si lo tengo!. No tardó ni dos minutos en volver con unas
hojas de periódico, color sepia por el paso de los años.
¡ No me lo pierdas!
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