Plutarco Cortés
A Nietzsche, nuestro maestro
A cien años de su muerte
UN VASTO CRUJIDO O LA GRAN IRONIA

Hay muchas cosas que no quiero saber. La sabiduría marca límites hasta al conocimiento.

El Crepúsculo de los Idolos
¡Guerrero de las esferas divinas,
probaste que el filo de tu ironía es irrompible.
Probaste también que no es preciso tanta lucidez,
que toda gran creación surge de una inmensa 
oscuridad!

Ponerse a martajar el teclado de un piano 
con los codos es una forma de ataque despiadado.
Espada sin acero. Palabra ida hasta el fondo.
Bofetada en el túnel oscuro...

No se percataron tus contemporáneos. 
Cien años fueron necesarios...
¡Tumbaste las murallas erigidas por el racionalismo!

Naciste carente de la noción de límite,
por eso sos el hombre más viejo de nuestro universo.

Temo que no aprendiste nada, 
pero que todo lo entendiste. Entendiste por ejemplo;
que el dominio del creador llega hasta donde llega
su imaginación.

Fuiste capaz, (como todo gran creador), de inventar 
a tus propios padres.

Eso de que fuiste huérfano es una mentira.
Que exprimiste la última gota de tus sesos, otra mentira.

Seguiremos interrogando a tu Zaratustra. ¿A quién más
Sino a él, 
podrías haber confiado tus más grandes secretos?
Tu amigo ni siquiera te escuchó. Te tomó y te llevó al 
sanatorio.

En cuanto al piano, 
no hemos tenido el valor de aproximarnos y martajar 
su teclado con los codos.
¡Destilamos materia, hay toneles repletos de sangre...!

Evocación de NietzscheEras Neurótico.
Llegaste hasta la cima de la montaña.
Ni en la altura pudiste ser pasivo.
Te pusiste a golpear al azar con tu
Enorme puño.
¡Qué instante más determinante!
Rompiste un remanente de aguas cristalinas.
Los espíritus sedientos hemos abrevado
En esas aguas.

Odiaste a Kant, con la misma intensidad
Con que odiaste a la sociedad.
 

¿Y qué de los dialécticos?
Ellos te combatieron infructuosamente.
¿Y los cristianos?
Se resignan ante el ímpetu de tu neurosis...

Managua 19 de Agosto de 1992


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