Aproximación al Conocimiento Humano:

Un problema y sus consecuencias

 

A.OLIVÉ PÉREZ

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El conocimiento es un proceso que se inicia en los sentidos. Todo lo que conocemos ha pasado, directa o indirectamente, por nuestros sentidos.

La sensación es un proceso activo en el cual el órgano sensitivo, parte integrante del Yo- sujeto cognoscente, entra contacto con un x que es - como mínimo- un no-yo. Esta unión, o mejor este contacto, genera una impulso nervioso el cual es causa de la imagen perceptiva.

Si esta propuesta la consideramos correcta, entonces parece que podemos escribir:

(1) P= f(x)

El conocimiento exige - como mínimo - tres etapas:

a) La etapa de captación del estimulo exterior.

b) La formación de la imagen perceptiva (P)

c) El reconocimiento del contenido de P, esto es, la conciencia..

Si nosotros consideramos la expresión (1) y suponemos que f es una biyección de un conjunto M, tal que M= {x: x Ï S}, esto es, el conjunto de todo x tal que x no es parte del sujeto cognoscente, en cuanto cognoscente, entonces para cada xÎ M, existe un P o, -en forma más simple, todo x perteneciente al mundo posee una y sólo una imagen perceptiva y esta imagen perceptiva es consecuencia, viene determinada, por x, lo cual nos autoriza, expresándolo anterior en un sentido fuerte, hablar de una función biyectiva como relación de identidad, con tal que se cumpla:

(2) (x) y (P) :x=P

En cuyo caso, la metáfora del espejo sería la descripción idónea: La imagen perceptiva, resultado de la etapa (a) es igual a la realidad x perteneciente al mundo. La sensación no pondría nada, el sujeto reflejaría la imagen del mundo y la sensación sería puramente pasiva. El único problema sería el explicar la etapa (c), pero teorías epifenomenalistas o teorías homúnculares, podrían intentar realizar esa función.

A su vez, si el resultado de la etapa (c) es C, podremos escribir:

(3) C= f(P)

Donde f sería una biyección del complejo P en el complejo C, y entonces, conforme a lo dicho hasta ahora:

(4) IdM = {(x, P):x, P Î M, x=P)

El único problema es que, por definición, P, no pertenece a M, pero quizás fuese más acertado substituir M por C y escribir

(5) IdC= {x, P):x, p Î C, x=P)

Con lo que se considera idéntico el conocimiento con el mundo, pero no el mundo con el conocimiento, si y sólo si la relación entre un x cualesquiera perteneciente al mundo es idéntico a su imagen perceptiva. Es importante el matiz que existe la identidad conocimiento-mundo pero no su conversa- mundo-conocimiento. Si ello fuera verdadero -la igualdad de mundo-conocimiento- sería preciso que P perteneciese a M, para lo cual sería preciso que no hubiese diferencia entre lo conocido y el sujeto cognoscente, lo cual implica que para toda identidad sujeto-objeto de conocimiento, entonces C, lo que es absurdo, como es absurdo que C = M pero no es cierto que M= C, lo cual es absurdo.

Si yo estoy en lo correcto, la sugerencia del conocimiento como espejo del mundo, es lógicamente falso. Es posible que, desde un punto de vista ontológico, la reflexión sea correcta, pero, desde un punto de vista puramente lógico, no se puede aceptar la imagen pasiva de la sensación.

 

LA CONSTRUCCIÓN DEL MUNDO

La propuesta anterior presenta un punto fuerte: existe un isomorfismo entre el conjunto M y entre el conjunto P, tal que podemos escribir:

(6)<x,y>@ <Px,Py>

Con lo que existiría una relación entre el mundo existente, defendido por el realismo, y el mundo percibido. Este punto es importante pues permite postular la existencia de un mundo real e independiente. Comprendo que alguno piense que sería más adecuado escribir 'afirmar' que 'postular', pero es que esta distinción es fruto de un problema que es fundamental. El problema es que no conocemos x, más aún, no conocemos el resultado de la interacción de x con los órganos sensitivos, lo que conocemos es P y lo que es importante es considerar el origen de P. P es el conjunto de todas nuestras percepciones. La percepción es la imagen mental construida a niveles inferiores del cerebro y que, a partir de la cual nuestro cerebro, en tanto que órgano asiento de la mente humana, llega a conocer lo que está 'fuera' de sí mismo. Pero, es importante recordar que para todo P perteneciente a P, P esta dentro del cerebro. Es más, para todo P, perteneciente a P, P es una construcción de nuestro cerebro, por lo que la propuesta (1) tal como ha sido formulada, no es posible mantenerla a la luz de la nueva fisiopatología. Más adecuado -y sólo como tentativa provisional- se podía escribir:

(7) (" P)P Î P: P f(xint)

(7') (" P)P Î P P g(y)

La explicación de la primera expresión está clara: Para cualquier percepción que pertenezca al conjunto de percepciones de un sujeto cognoscente, dicha percepción es una función de la interacción entre todo x tal que x pertenezca al conjunto M con los órganos sensoriales, ello implica dos consecuencias:

(1) No se debe confundir x con xint

(2) No podemos hablar nada acerca de x

En el supuesto que fuésemos capaces de ir más allá de P, cosa que dudo, nunca podríamos ir más allá de xint, con lo cual deberían resonar en nosotros los ecos de Fichte.

Si no podemos hablar de x es que no podemos decir nada de x, no podemos decir "x existe" o no podemos decir "x no existe", pues, con Witgenstein, en el Tractatus, los límites de lo decible son los límites de nuestro conocimiento. Cualquier proposición acerca de x es una proposición vacía, carece de sentido.

Naturalmente, se puede arguir que, dado que xint es un efecto, entonces debe tener una causa y tal causa ha de ser x, por lo que -como mínimo- podemos afirmar "x existe". Frente a esta propuesta me remito a la crítica de la causalidad de Hume y a mi trabajo publicado en otro lugar (1) donde creo haber mostrado que no es posible probar lógicamente que la causalidad sea una relación necesaria, aún cuando sea un concepto útil desde un punto puramente instrumental. De ahí que, instrumentalmente, podemos decir, con sentido, "x existe" de la misma forma que, instrumentalmente podemos decir, con el mismo sentido, "x no existe": Giramos entorno a la decisión a prioristica propuesta por Schelling: Idealismo o dogmatismo, pero, hoy hablamos de realismo o antirrealismo en un contexto en que las apariencias lo hacen semejante, pero no es el caso de identificar.

Volviendo a la expresión (7') nos dice que para toda percepción perteneciente al conjunto de percepciones de un sujeto S cognoscente, P es una función de y, donde y sería la actividad bioeléctrica cerrada o intrínseca de las conexiones nerviosas, independiente de cualquier estimulación sensorial (2), lo que podría ser la expresión de vivencias, recuerdos, etc que sirven de marco referencial en la construcción de P y, aún más interesante, y enlazando con la Estética transcendental kantiana, proveen el marco espacio-temporal de toda experiencia posible.

Las expresiones (7 y 7') se convierten en

(8) C=fog(xint,y) o lo que es lo mismo C=f/g

Las consecuencias son importantes: la imagen del mundo se convierte en un constructo donde intervienen los cambios bioquímicos iniciados a nivel de los órganos sensoriales y transformados en impulsos bioeléctricos, en potenciales de membrana y liberación de mediadores neuroquímicos (f) juntamente con los estímulos-potenciales de membrana, liberación de mediadores del cerebro cognoscente (g). Si estoy en lo cierto, la etapa (b) es explicable en forma de ondas de barrido cerebral y el conocimiento, en todas sus etapas puede llegar a ser explicado por la neurofisiología. Otra consecuencia es que no conocemos el mundo tal cual es o, mejor, sólo hay el mundo que conocemos, el mundo nouménico simplemente desaparece en la niebla del dogmatismo.

De todo lo anterior se deduce que, pese a que las funciones son, desde un punto de vista lógico, relaciones, no podemos establecer una secuencia del tipo

(1) m ÎM, entonces mRxint

(2) xintRp si p pertenece al conjunto P

En consecuencia

(3) mRp

Y ello porque (1) no es una relación transitiva. No conocemos -además- ni m ni xint, la base de nuestro conocimiento es sólo y exclusivamente, el conjunto P, por lo que cualquier intento de ir más allá conduce al fracaso. Podemos decir: "Existe un mundo que es independiente de mi" en la misma medida que puedo decir "existe un planeta x, que jamás podrá ser alcanzado por el hombre y que jamás se podrán comunicar con el hombre, que posee una civilización técnica". Las afirmaciones son vacías, no son verificables, no son lógicamente inconsistentes, pero carecen de referente, se hallan más allá de todo conocimiento posible humano.

 

Notas

(1) A. Olivé Pérez. La justificación lógica de la causalidad y sus repercusiones metafísicas. Philosophia,5,1997 (Revista electrónica)

(2) Para una discusión más completa del tema, véase:

S. Zeki. Una visión del cerebro. Ariel, Barcelona,1995.

.J.López Berneo La electricidad cerebral y el lenguaje de las neuronas en "El Cerebro íntimo. Ed. F.Mora. Ariel, Barcelona,1996,especialmente las pp.37 y 38.

Es interesante Mente y Cerebro de A.Fernández-Guardiola. Rev.de la Real Academia de Medicina de Catalunya, 1998,12,supl.1,73-86 y en el mismo número. Mecanismos neurales determinantes de la actividad mental JM.Delgado-García, J.M y A.Gruart, pp.59-73. Es muy interesante, a este repecto la nota 27 pp.277 del trabajo Neurociencia y el problema cerebro-mente de F. Mora, en El Problema Cerebro-Mente, Alianza, Madrid,1995, pp.261-287,en el que relaciona su exposición con las propuestas de Zeki, de Churchland y Sejnowski. En ellos me interesa, no tanto el funcionamiento de la mente, como los informes neurofisiológicos acerca de la actividad intrinseca del cerebro.

 

 

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