Editorial

Volver 

 


 

¿Para qué sirve un debate intelectual? ¿Qué sentido tiene que todos los días, cuando el presente nos obliga a pensar en el futuro, los medios de comunicación abran entre sus páginas un intercambio de ideas entre los principales intelectuales que tienen acceso a estos medios? ¿Qué utilidad tiene plantearnos si los bombardeos de la OTAN en Yugoslavia deben producirse o no, si servirán para algo o no son más que una demostración de quién manda en el mundo?

¿Qué sentido tiene, tuvo o tendrá una reflexión sobre la corrección o la bondad de las acciones de los estados, mientras la muerte, la destrucción, la injusticia y la desesperanza caen silenciosamente sobre las personas?

¿Acaso el análisis, la imaginación, la información logrará en algún momento aunar a las gentes del mundo para impedir las persecuciones políticas, las dictaduras, el hambre, la muerte? ¿Será cierto que la verdad nos hará libres? ¿Y cómo algo que en estos tiempos de razón posmoderna, la verdad, que ha dejado de ser un valor comprensible para el pensamiento y la ciencia, nos podrá hacer libres?

¿Quién tendrá razón en estos debates? ¿Quién actúa virtuosamente en estos conflictos que asolan a la humanidad desde aún antes de serlo?

No hay respuesta, pero no podemos renunciar a pensar que son los individuos quienes actúan, quienes pueden evitar los desastres provocados por los hombres entre los hombres, pues de lo contrario, sólo queda el silencio.

Si vamos a hablar, si sentimos que debemos decir algo a quién quiera escuchar es que pensamos que una acción política puede modificar el estado de cosas que producen los hombres. Parece que hace ya tiempo hemos renunciado a esta acción política, que lo único que nos queda a aquellos que no se contentan con el orden político y económico de la humanidad es la acción social, participar en una ONG, hablar lo más políticamente correcto que tu sistema conceptual te permita, y no discriminar a los emigrantes, minusválidos, mujeres, discapacitados,.... También no tirar papeles al suelo, reciclar y clasificar las basuras.

Propaganda de propaganda, propaganda contra la propaganda

Pero si debo ser ecologista y no tirar papeles, ¿por qué siempre hay a la salida del metro alguien que me da papeles anunciando cursos de inglés o de informática?, ¿por qué además no hay una papelera nunca cerca?, ¿y cuántos árboles habrán caído para hacer esos folletos? ¿Qué debo hacer? Parece que nadie se ha planteado evitar esa forma de propaganda. Y es que da trabajo, y es que calienta la economía y es que genera consumo y produce riqueza.....

Propaganda de propaganda, propaganda contra la propaganda.

¿Son los guerrilleros del ELK albano-kosovar terroristas o Milosevic es la nueva reencarnación del diablo? ¿Son los EEUU los salvadores del mundo o sólo quieren vender más hamburgesas y pepsi-colas (porque las coca-colas ya están desde hace tiempo por encima del bien y del mal)?

Propaganda de propaganda, propaganda contra propaganda

Y esos mequetrefes cortesanos que nos informan al dictado de los intereses reinantes, que nos inducen a asentir a lo descabellado, a justificar la muerte y la destrucción por motivos humanitarios, ¿cómo podremos combatirlos, cuando sólo sea posible leer los panfletos que repartan a la salida del metro? Panfletos que encima tendrás que guardarte en el bolsillo para no ser incivilizado y portar hasta encontrar una papelera, si aún existen esos servicios. Tal vez terminamos haciendo cientos de kilómetros para llevar nuestro papel usado al lugar del reciclaje. Papel que será propaganda de propaganda o propaganda contra la propaganda.

¿Qué son los hechos? ¿Quién los realiza?

A Parte Rei no quiere entrar en el debate, pero siempre hay un debate. Aunque solamente sea el debate sobre si es mejor leer un libro o ver un partido de Fútbol.

En este nuevo número electrónico, nos hemos dirigido algo más a ese saber que, como decía Canetti, cambia cada día. El saber que nos trasmiten los medios de comunicación de masas, el que crea opinión, el que se nos obliga a saber.

Queremos sencillamente aportar algunas herramientas de análisis, de filtro, de defensa contra los medios de propaganda. Es indudable que tendremos que apuntarnos a alguna de las justificaciones que explican el porqué de las cosas que pasan. Es indudable que tendremos que justificar nuestras actitudes, es indudable que al final tendremos que aceptar que necesitamos mecanismos de dominación para no ser dominados, y en consecuencia que todo debate no hace sino gastar papel que tendremos que reciclar; pero genera trabajo, calienta la economía, produce riqueza...

Al menos nos consuela que todo esto ocurre virtualmente.

Virtual fue una carta que George Lakoff lanzó a la Red de redes en 1991 poco antes de la guerra del golfo, y que aparece ahora traducida al castellano, porque todas las guerras se parecen cuando tenemos que matar a seres humanos. Nos vendrá bien saber cómo llegamos a consentir en matar a seres humanos. En bruto es terrible, pero la propaganda suaviza y tranquiliza.

Algunas notas sobre la conveniencia de los prejuicios y los estereotipos nos disculparán cuando nos descubramos en actitudes racistas, discriminatorias o antiecológicas.

Y también un clásico, un delicioso trabajo de Hume, traducido al castellano, que contesta a la pregunta: Sí, es mejor leer un libro que ver un partido de fútbol.

Pero no nos preocupemos demasiado porque vendrán los dioses a poner orden, siempre vienen los dioses -vaticinaba Cavafis- y salvarán a unos y a otros los eliminarán a la fuerza.

 

Desde aquí invitar a todos al debate, ese debate que tal vez nos trasforme, que nos dé la fuerza para imponer nuestras voluntades o cuando menos que nos permita levantar la sospecha para ya nunca más poder dormir tranquilos. La muerte y la destrucción continuará y eso no nos quita el sueño. Pero será justo que algo nos lo quite: saber que formo parte de la muerte y de la destrucción, si hay conciencia, será suficiente.

 

| Volver | Inicio |