Comunicaciones, Consumo y Salud Mental

Desequilibrios y Búsquedas en el Chile de Fin de Siglo

Liliana Coloma Espejo

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Introducción:

 

Los cambios experimentados por la sociedad chilena en la segunda mitad del siglo XX, habían corrido tras la pretensión de acercar al país a un nivel de mayor progreso y hacia la búsqueda de la superación de los "vicios" del subdesarrollo; meta que le confería una cierta unidad al proyecto de país, inclusive hasta comienzos de los ochenta. Sin embargo, la persecución de tal objetivo ha provocado también importantes consecuencias, que se manifiestan más claramente a partir de los años 90, afectando desde la organización interna de la nación hasta el vivir cotidiano.

Se ha ido transformando el sistema de creencias y las prácticas que modelan la silueta del chileno de fin de siglo, tendiendo a desaparecer la confianza en el entorno conocido, la sensación de seguridad emanada de la pertenencia a un grupo y, el tipo de interacciones que ocurren en el devenir cotidiano. Últimamente se han caracterizado por una compleja incertidumbre, marcada por la soledad y cierto desamparo que no sólo ataca a los marginados.

En este contexto y en la última década, las actitudes que han adoptado los chilenos, se han asociado con el acceso a bienes de consumo, la apertura hacia los mercados internacionales y la dedicación enfermiza hacia el trabajo.

Esta situación es reconocida en el Chile de los años 90, al revelarse evaluaciones internacionales que señalaban cifras, que constituyen marcas mundiales:

  • Tercer lugar en consultas por trastornos mentales, en los servicios públicos de salud.

  • Tercer lugar en violencia intrafamiliar y maltrato infantil.
  • Elevada contaminación y congestión en Santiago, que la ubican como una de las capitales de mayor riesgo en el mundo.
  • Lentamente se empieza a abordar el problema, evaluando la situación general de la salud en Chile y encontrando que entre las demandas por atenciones de salud ya en 1998, las alteraciones psíquicas ocupaban el tercer lugar; debiendo aceptar así su alto índice de prevalencia en la población chilena. " ...durante la década (1990-99) se impulsaron significativos cambios en los programas básicos de salud, que constituyen un hito en la historia de la salud pública chilena. Se destaca el trabajo realizado a través de programas dirigidos a grupos específicos de la población: niño, adolescente, adulto, adulto mayor, mujer y aquellos orientados a problemas emergentes, como salud mental, traumatismos y violencias, tabaco, alcohol y drogas y VIH/Sida." (1)

    En mayo de 1999 es convocada una Conferencia Nacional, en la que participan diversas instancias asociadas a la planificación en salud mental, Ministerio de Salud (MINSAL); Colegio Médico; Colegio de Psicólogos; Asociación de Isapres; Directores de Hospitales Psiquiátricos, etc., que elaboran algunos criterios para un programa nacional de salud mental y, concluyen que:

    "El desarrollo de un plan nacional de salud mental integral será una contribución a la mayor conciencia en la sociedad acerca de los condicionantes negativos para el bienestar psicosocial que se derivan del actual modelo de desarrollo del país y un aporte a la construcción del nuevo modelo de salud general para Chile." (2)

    Luego, a través del Programa de Salud Mental 2000, del Ministerio de Salud, a cargo del Dr. A. Minoletti se ha detectado que los trastornos por los cuales consulta la población chilena, en los servicios de salud pública son principalmente: Depresión en la mujer, estrés, alcoholismo y drogas en los hombres y, trastornos de aprendizaje en niños.

    Además, a partir de este Informe se concluye que actualmente "el 25% de los habitantes de Santiago presenta alguna patología mental... Las proyecciones que establecen los especialistas no son alentadoras y estos indicadores biomédicos solamente representan las señales de alarma de problemáticas psicosociales que requieren nuevos abordajes." (3)

    Expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) estimaron recientemente que unos 400 millones de personas en el mundo padecen de trastornos mentales o neurológicos que, al menos, parcialmente les inhabilitan. Las manifestaciones depresivas ocupan hoy el quinto lugar y está previsto que ocupen el segundo puesto hacia el año 2020. Además la OMS reporta la existencia de unos 140 millones de personas afectadas por la dependencia al alcohol. Esta cifra es engrosada, día a día, al añadir aquellas personas afectadas por otras drogodependencias.

    El especialista de la OMS, B. Saraceno señaló que "Los prejuicios, la pobreza y el insuficiente acceso a los medicamentos (tratamientos oportunos) contribuyen a agravar este problema y sus consecuencias, tanto en los países ricos como pobres."(4)

    El estrés, la irritabilidad, los trastornos alimentarios, las adicciones, las alteraciones severas del sueño, los trastornos de la afectividad o de la sexualidad, afectan con dramatismo la calidad de vida de los individuos y las familias, llevándoles, en un porcentaje cada vez mayor, a consultar a los profesionales de la salud mental y, también, a una creciente demanda por servicios que desbordan esta área, al ofrecer ayuda o mejoría mediante procedimientos y técnicas pseudo-científicas como por ejemplo: ejercicios gimnásticos, masajes, limpiezas corporales y espirituales, alejamiento de "males", procedimientos diagnósticos y rituales de curación de carácter místico o mágico.

    Esta búsqueda de alivio y orientación respecto de la salud, la propia vida y el futuro nos advierte acerca de la profunda carencia o, al menos, de la sorprendente transformación de los referentes identitarios que asignan sentido a las experiencias de los chilenos y, de las dificultades que presentan las actuales generaciones, para adquirir las habilidades lingüísticas y socio-emocionales requeridas para elaborar, interpretar y expresar la simbolización de su acontecer.

    La incorporación creciente de los ciudadanos de nuestro país al proceso de globalización y "modernización" ha provocado en el campo del desarrollo individual e interpersonal un contraste de empobrecimiento de los recursos de las personas para expresarse emocional y socialmente, disminuyendo su calidad de vida y afectando el bienestar psicosocial.

    Surge entonces la pregunta ¿Cómo favorecer en el Chile actual un modo de convivencia, que haga posible el bienestar en el ámbito privado y la participación efectiva en lo público? ¿Qué estrategias de salud y educación se requieren para re-construir un sentido de pertenencia actualizado y motivador?

     

    Antecedentes

    La revolución tecnológica de fines de siglo, liderada por Internet, se caracteriza por la miniaturización, la interconectividad y la interactividad, que la expande alrededor del planeta, demandando la atención de los individuos, a la vez que los aísla ante el computador personal los incorpora a una nueva red cultural.

    Las nuevas prácticas han reemplazado los espacios de diálogo en la esfera privada, alterando la convivencia, poniendo en juego la estabilidad de las parejas y afectando el vínculo afectivo, en que se sustenta la función educativo valórica existente entre padres e hijos y la unidad familiar. Hogares silentes y vacíos, provocados por la ausencia de los adultos hiper-trabajadores, hoy son ocupados por los sonidos cibernéticos y por las imágenes televisivas que entrenan a las nuevas generaciones para sus, cada vez más precoces, ejercicios de consumo.

    Los ciudadanos exhiben, a juicio de André Gorz, dos tipos de reacciones, a saber: personas que exigen la creación y cuidado de nuevos espacios autogestionados y de actividades solidarias contra el poder del Estado y del dinero. Y, por otra parte, individuos que regresivamente, desearían retornar al orden anterior, con la ilusión de una estabilidad e integración que les asegure su sitio propio, por pertenecer a un grupo específico y a una determinada nación.

    Lo propio de las tecnologías y las comunicaciones contemporáneas son las transformaciones que provoca en las decisiones que deben adoptar sus usuarios, dando énfasis al papel de las personas como iniciadoras y creadoras de experiencias culturales, a través de procesos de comunicación multi-mediados.

    Las personas, en el mundo actual, han llegado a concebirse como "programadores culturales" en lugar de "miembros culturales" o miembros de la audiencia o simples consumidores. Debido a su poderoso atractivo, a sus contenidos simbólicos diversos, a su accesibilidad y facilidad de uso las nuevas tecnologías de comunicación han ido trasladando la programación y difusión cultural desde las fuentes institucionales hacia individualidades, pequeños grupos y/o amplias redes de "culturas virtuales".

    El mercado ha invadido el espacio privado, el escenario familiar, a través de la omnipresencia de los "emuladores" de comunicación, a saber: la programación televisiva (abierta o por cable), los video-filmes, video juegos, ciber-juegos, etc. Así los individuos pueden continuar en sus propios hogares incorporando los modelos y reglas que están vigentes "hoy" en el mercado, ahuyentando de paso el temor a la obsolescencia. El diálogo hogareño ha sido lentamente sustituido por la vorágine informacional de los medios interconectados, con su potencia audiovisual y su capacidad adormecedora, que sin embargo, exige atención.

    Los habitantes de nuestras urbes consumen diariamente paquetes publicitarios con los cuales pueden identificarse, generar expectativas de éxito y felicidad futura o realizar ejercicios interactivos para comparar y comprar diversos productos que les otorgarán un mínimo sentido de pertenencia, la ubicación en un segmento del mercado.

    En Chile la carrera hacia la modernización se ha visto facilitada por la digitalización, a nivel nacional, de las telecomunicaciones.

    "Nuestro país cuenta con los más elaborados servicios comunicacionales de América del Sur, lo que nos permite estar insertos en el mundo y conectados vía satélite, microondas e Internet con cualquier lugar del planeta. Chile, además, ha registrado avances significativos en la informatización de empresas y, en menor medida, de los hogares."(5)

    En conexión con tales avances la década pasada ha sido valorada como extraordinaria en cuanto a la expansión de diversas tecnologías.

    Es interesante destacar las cifras que exhiben los informes de Gobierno señalando que:

    "El número de computadores per cápita se ha sextuplicado entre 1990 y 1998. El número de teléfonos per cápita se triplicó, el número de celulares creció de 0 a 800 mil unidades y el número de abonados a la TV por cable creció de 0 a 900 mil hogares.", según un informe realizado por la Unidad de Tecnologías de la Información y Comunicaciones.

    Estos informes destacan la relevancia de los logros nacionales, con un excesivo optimismo: "La oportuna inserción de Chile en el explosivo concierto mundial, sitúa al país en una inmejorable posición para acceder a los beneficios que la modernización implica: el acceso democrático al conocimiento, que ejemplifica de buena manera el ideal de equidad social que los gobiernos de la Concertación se han propuesto materializar."(6)

    Han cambiado las experiencias cotidianas de los habitantes de nuestra tierra, en esta globalizada humanidad, pues han cambiado los flujos de información y sus posibilidades de análisis e interpretación. Se han transformado los elementos mediante los cuales cada individuo construye su trama personal y, por lo tanto, los significados que le darán sentido a sus experiencias.

    Desde la Teoría....

     

    Concordando con el estilo de vida actual, los espacios urbanos y su dinámica, hemos adquirido la tendencia a aislarnos y a vivir en soledad, a no compartir y no participar en grupos. Las personas han "aprendido" a desconfiar y terminan encerrándose en lo que consideran un lugar "seguro" o propio, que paradójicamente, incrementa su ansiedad.

    Bateson e hija distinguen tres niveles en cuanto a los procesos interactivos de los seres vivos, un primer nivel de "dependencia sistémica" cuyos intercambios entre el individuo y su medio así como entre los subsistemas que lo componen, hacen posible el funcionamiento de la vida; el segundo nivel comprende el proceso de adquirir esa dependencia, llegando a constituir un "cambio sistémico" tal como se manifestaría en procesos como aprendizaje, adaptación, aclimatación, etc. Finalmente, el tercer nivel involucraría un proceso de creciente intensidad que sin embargo no logra satisfacer la necesidad y que estaría presente en las adicciones.

    Es tentador asemejar la actual situación a un trastorno adictivo, donde el paciente ansiosamente aumenta las dosis tóxicas esperando satisfacer ese estado de vacío y urgencia, pero el consumo no lo calma; vive con más fuerza su inquietud, sufre angustiosamente y la demanda de una nueva dosis aparece como una promesa de bienestar. El proceso se ha escapado del control... asimismo, la persona ha ido perdiendo el dominio de otras funciones y capacidades, las que quedan ensombrecidas, tendiendo a empobrecerse o deteriorarse definitivamente, disminuyendo así su calidad de vida.

    Las actuales tendencias y estilos de convivencia oscilan entre el aislamiento y el consumismo, se acompañan de un angustioso sentimiento de soledad, ampliamente extendido y en constante incremento, que además se manifiesta en la pérdida de habilidades sociales, como la capacidad de ponerse en el lugar del otro y tratar de entenderlo o empatía, la capacidad de reconocer, enfrentar y resolver conflictos, basándose en la comunicación, en tanto recurso individual y en cuanto posibilidad de socialización.

    "Los chilenos tenemos, por ejemplo, dificultades en el uso del lenguaje, que es muy poco claro y preciso y nos dificulta la comunicación. Las habilidades sociales son como los músculos: si no se ejercitan, se atrofian, y la única forma de entrenarlas es estando con otros." (7)

    Las revoluciones históricas que en torno a su capacidad de comunicación ha experimentado la especie humana se han ido acelerando asombrosamente. Desde la adquisición del lenguaje oral transcurrieron miles de años hasta incorporar su versión escrita, luego, varios cientos de años hasta la difusión masiva de los textos escritos, gracias a la creación de la imprenta. Sólo algunas centenas separaron a la creación de la imprenta y los medios masivos de comunicación ( radio, cine y TV.) y finalmente en unas pocas décadas las comunicaciones se han computarizado, mezclando imágenes, sonidos y textos escritos que son transmitidos satelital y simultáneamente a diferentes lugares del Planeta.

    Las opciones sociales de mayor importancia a las que nos enfrentamos, en nuestra era ya no son opciones locales, que sólo interesan a un grupo de la población, sino que requieren asumir decisiones que afectan la supervivencia de toda la humanidad.

    "La interconexión global de nuestros problemas y las ventajas de las empresas descentralizadas a pequeña escala, podrían representar un par de opuestos complementarios. La necesidad de conciliar estos polos opuestos se ha expresado elocuentemente con el lema: ¡Piense a escala global - actúe a escala local! " (8)

    Este proceso ha ido produciendo, a juicio de J.J. Brüner una creciente "velocidad de mutación cultural" con resultados de tipo paradojal, pues ya no es la racionalidad occidental y su proyecto de desarrollo lo que guía los pasos de la humanidad hacia un sendero unitario, sino que se ha difundido por el mundo la cultura popular norteamericana y se están difundiendo diversas voces de gestores culturales vía Internet. "Los bienes culturales pasan a encarnar así una nueva lógica... (a) sus anteriores ataduras estamentales y de clase... se agregan y sobreponen ahora las lógicas de lo otro, de la diferencia, de lo híbrido, de lo diverso... de la plena mercantilización y de la globalización." (9)

    Sin embargo, la vida humana que busca un sentido y los seres individuales en busca del esquivo equilibrio, se interesan cada vez más en la literatura esotérica, en los textos de autoayuda; asisten a reuniones y seminarios para el crecimiento personal, el encuentro con la naturaleza, la liberación de las emociones o el despertar de una renovada identidad planetaria. Esta explosión de reacciones "hacia el interior" aparece como la saludable contraparte de la super-tecnologización e impersonalidad de lo "externo" y entre estos derroteros nuevamente la comunicación es el puente.

    "Nuestro organismo transforma las presiones ambientales externas, en un orden interno, es decir que lo que serían presiones o perturbaciones ambientales diversas, pueden llegar a ser significativas para el organismo" (10)

    Se debe considerar, en el plano ontológico, que las explicaciones que nosotros elaboramos o procesamos en nuestra vida, son todas explicaciones no tanto de la realidad externa, sino que son elaboraciones de nuestro propio vivenciar, en la experiencia inmediata. Este proceso de experienciar humano implica una dinámica de interacción entre el vivenciar presente, que es corporalmente sentido y los significados que hacen posible elaborar conceptualizaciones desde, y acerca, de lo vivido.

    Así, la impresionante avalancha de estimulación que emiten las máquinas y productos computarizados invita a cada individuo a hacer su particular selección, a incorporar porciones de esta super-producción con las cuales podrá "operar" hasta lograr percibir configuraciones significativas y asignarles sentido en la organización actual de su propia experiencia. "Lo que es cuantitativo en el lado de la energía de entrada se hace cualitativo y discontinuo en el lado de la percepción." (11)

    Las características que el individuo percibe en su entorno y en su experiencia directa, en la "praxis del vivir", entran a formar parte de su mundo de significados, de su universo. "Hoy la nueva perspectiva es ver al observador como parte integrante de lo que observa, y... todo conocimiento, en consecuencia, es en cada circunstancia una actividad autorreferencial... el conocimiento siempre está reflejando las estructuras del organismo que está conociendo, mucho más que la estructura de la realidad externa o la realidad en sí." (12)

    Las experiencias de identidad personal se basan, por lo tanto, en aquello que cada individuo percibe y siente como propio; se nutren y se transforman en virtud de las pautas con las que los individuos interpretan y organizan los significados presentes en su cultura.

    Cada uno de nosotros elabora un relato acerca de su experienciar que ordena el mundo en que vive, atribuyéndole un sentido, que es o puede ser compartido con otros a través de procesos de comunicación que, como hemos revisado, cada vez resultan más sorprendentes.

    Si asumimos que somos un tipo de ser viviente que requiere ordenar su existir, darle coherencia a sus interpretaciones generando un sentido de identidad y de pertenencia al interior de la comunidad en que transcurre su existencia, debemos asumir que actualmente esta construcción de relatos personales puede resultar también sorprendente, caótica e incluso angustiosa.

    "Las formas como conferimos sentido y como actuamos descansan tanto en la historia como en las prácticas vigentes de la comunidad a que pertenecemos. Nos constituimos siempre dentro y a partir del trasfondo de esos metarrelatos que llamamos discursos históricos." (13)

    Ahora nuestra comunidad, esta "aldea global" carece de un gran discurso social al cual echar mano y dentro del cual insertar el propio relato, se ha desdibujado el cuadro de los "valores e ideales" de nación que permitía a los individuos identificarse y definirse social, religiosa, política o culturalmente.

    El espacio colectivo local de los chilenos actuales se ha convertido en un lugar de tránsito, en pasarelas donde los individuos se atisban sin llegar, las más de las veces, a coordinar sus acciones para compartir un sentir común y, menos aún, sus sueños acerca del mundo en que viven. La alternativa de participación social se expresa, para el chileno medio, a través de su conexión con las redes de la información.

    Hoy, los ciudadanos chilenos, parecen sentirse desamparados, en medio de la soledad y el vacío de las calles, en el centro desierto de las plazas públicas; solos, extrañamente reflejados en las vitrinas frías y relucientes de los shoppings, ansiosos ante el sordo golpeteo de las teclas de su computadora o perdidos ante el archivo digitalizado de su celular, impersonal y mecánico.

    Las características del entorno y su vertiginoso cambio parecen exacerbar el desaliento, la confusión, el aislamiento y el vacío existencial, incrementando a la vez el interés por búsquedas que renueven la sensación de integridad y abran posibilidades a la plenitud de la existencia, esto se ha expresado en nuestro país, en las últimas décadas a través del éxito alcanzado por diversas alternativas de auto-ayuda, desarrollo espiritual y satisfacción personal, que van desde manuales para relajarse y enfrentar el estrés, sesiones de dieta, masajes y ejercicios en centros de estética hasta tratamientos de bioenergía, rituales místicos o iniciaciones en prácticas mágicas.

    La explosiva globalización nos ha conducido a una serie de estrategias para ordenar nuestra experiencia vital que ya no se caracterizan por ser núcleos integrados de significados, secuencias ordenadas de imágenes que se anclan en valores monolíticos, sino que ahora emergen desde un fondo multifacético, diverso, fragmentado, que impulsa a los individuos a definirse de maneras cada vez más originales y diversas. Estamos, ahora, construyendo armonías internas capaces de entrar en contacto con los veloces y distorsionadores productos y servicios contemporáneos.

    El ciudadano de nuestra era "... impotente... para traducir la complejidad de sociedades enervadas por múltiples redes que aceleran la circulación de la información, transforman la cultura, trastornan el trabajo, los valores, el modo de vida... La aceleración es tal en ciertos campos que la confusión y el escepticismo se hacen con el ánimo de la gente." (14) Aunque se encuentre desorientado respecto de su lugar en un orden externo que le resulta ajeno, paradójicamente puede conectarse con todos los sitios y explorarlos a voluntad. Ahora es posible concretar negocios e iniciar proyectos de diversa índole, en la red virtual.

    "La multifuncionalidad de la tecnología de las comunicaciones, combinada con la naturaleza de los recursos culturales contemporáneos crea oportunidades para la construcción de matrices variadas y densas en identidades y estilos de vida..." (15)

    Así, los revolucionarios cambios tecnológicos a los que estamos asistiendo han incluido también cambios en las modalidades de participación social y, por lo tanto, en los referentes simbólicos a que hacemos mención a la hora de definir el ser social que somos, al comenzar este siglo XXI.

    Interconectados a través de los medios de comunicación, gracias a la fibra óptica, los satélites, los faxs, el Internet o la telefonía celular más que unirnos para proponer y gestar transformaciones para una órbita planetaria, integrándonos globalmente; experimentamos la disgregación de los grupos políticos, sociales y culturales locales, viviendo crecientes sensaciones de estrés, angustia y desconcierto, según lo señalan los índices mundiales de salud.

    Individualmente contamos con la adaptabilidad de las capacidades humanas para comprender el acontecer y adecuarnos a los cambios, extrayendo una trama de significados que orienten nuestro comportamiento y le den sentido a nuestra existencia. Si analizamos el punto de partida de nuestras concepciones, es posible considerar que: "Los órganos sensoriales son como el revestimiento del estómago pues funcionan como filtros para proteger al organismo de la violencia o toxicidad del ambiente. Deben admitir la "noticia" y contener el impacto excesivo." (16)

    "Estos mismos fenómenos, a nivel celular, son típicos del cáncer y por ello la expresión "crecimiento canceroso" resulta muy adecuada para definir el crecimiento excesivo de nuestras ciudades, tecnologías e instituciones sociales... las consecuencias... son patógenas para los seres humanos, además de ser perjudiciales para la economía y el ecosistema." (17)

    Este panorama puede conducir a una visión extraordinariamente pesimista del desarrollo humano actual, sin embargo, como integrantes activos de este sistema contamos también con los mecanismos de autorreflexión y autocorrección que son inherentes al funcionamiento de los sistemas vivientes.

    El reconocimiento de estas características nos está conduciendo a crear nuevas maneras de pensar acerca de la finalidad, la adaptación, la patología y la vida en general que se nutren además con los aportes procedentes del campo de la cibernética, la teoría de la información y la teoría de sistemas. Estas nuevas maneras de pensar nos suministran una respuesta puente a través de un sistema de comunicación de retorno que puede tener conciencia de la perturbación de sus propias funciones, que puede sentir dolor o reconocer la armonía de sus propias funciones, que puede ser consciente de una armonía mayor que engloba lo viviente y actuar en consecuencia.

     

    A modo de Conclusión...

    Los individuos que transitamos por las supercarreteras de la información, que habitamos inmersos en la vorágine de imágenes multi-mediadas e inscribimos nuestro hacer y nuestro ser como participantes de la aldea global; junto con soportar su poderoso impacto, estamos asombrados y a la vez hemos comenzado a crear un nuevo modo de manifestar la presencia del ser humano en el Planeta.

    Es ahora, posible enfermar y sufrir el "cáncer", hundiéndose en la soledad, el aislamiento, las crisis y el sin sentido; alimentarse sin discriminar de cuanto estímulo aparezca en las pantallas de la tecnología vigente y es posible también abordar de forma creativa nuestra fugaz existencia, es posible aún poner el acento en el encuentro interpersonal, acercando nuestra mirada hacia el otro, vinculándonos afectiva y efectivamente con los demás, utilizando las oportunidades de acortar distancias que ofrecen las redes virtuales y combinándolas con las redes sociales "reales", como nutrientes de una dieta equilibrada y enriquecida de contactos.

    Aunque el propósito de las autoridades de Salud en Chile, actualmente apunta a elevar el nivel de atención y cuidado de la salud mental, considerándolo un "imperativo ético" y generando recursos para tratamientos y programas de prevención; quizás al conservar e impulsar capacidades como las que permiten ponerse en el lugar de otro o asumir responsabilidad ante las elecciones personales y sus consecuencias, constituyan aspectos esenciales para la convivencia entre integrantes de una comunidad tan amplia y compleja como la que se nos presenta hacia el futuro.

    La globalización y los problemas presentes en el horizonte de las actuales generaciones nos están invitando a re-pensar la relación persona-sociedad-época como un tema global y multicultural, que demanda atención, respecto del desarrollo de las habilidades socio-afectivas, tales como, escuchar(se) y reconocer(se) en el emocionar junto a otros. Si nuestro equilibrio personal y social se basa en las construcciones explicativas que elaboramos, en los discursos que compartimos a través de la comunicación interpersonal y también virtual es en este proceso donde se afianzarán o debilitarán nuestros vínculos actuales.

    Cabe preguntarse finalmente: ¿constituye este desbordante crecimiento de las redes tecnológicas -para las comunicaciones- una amenaza epidémica que atenta contra el equilibrio emocional y la salud del organismo humano, en el nuevo siglo? ¿Estará alterando insensiblemente nuestra conformación psico-física? ¿Qué tipo y calidad de relaciones interpersonales se perfilan para las nuevas generaciones?

    Si ya advertimos que se han transformado nuestras prácticas sociales más cotidianas e incrementado los indicadores de padecimientos personales, familiares e institucionales probablemente es allí, en el encuentro diario con la presencia del otro, donde deberíamos intervenir. En la oportunidad de los, cada vez más escasos, contactos vivos que experimentamos día a día, en esas relaciones interpersonales más cercanas y habituales, se encuentra el lugar desde el cual podemos recuperar y recrear estilos de interacción comunicativa más satisfactorios.

    Los profesionales ligados a la educación, la salud mental y la cultura estamos desafiados, en este punto, para realizar tareas de des-cubrimiento y re-construcción de lo humano, avanzando entre esa niebla de "realidad desdibujada" que nos muestra el puente comunicador a momentos como un camino gastado, casi obsoleto, que alguna vez condujo al encuentro vital y vibrante con otros y; a momentos, se nos aparece como una magnífica vía de intrincada complejidad que nos ofrece conexión, casi instantánea, con virtualmente toda la "humanidad"...

     

    Notas

    (1) Discurso Presidencial: 21 de Mayo de 2000 - Cuenta Pública Ý

    (2) MINSAL: Conferencia Nacional- Un Plan de Atención Psiquiátrica para Chile. Santiago, mayo, 1999. Ý

    (3) Dra. Andrea Poblete: Para Aliviar la Mente. Suplemento Artes y Letras. Diario El Mercurio. Agosto, 20, 2000 Ý

    (4) Saraceno, Benedetto: Suplemento Domingo en Domingo Diario Austral Enero, 14, 2001 Ý

    (5) Gobierno de Chile 2000: Globalización Página Web. Ý

    (6) Gobierno de Chile 2000: Globalización Página Web. Ý

    (7) Dra. Andrea Poblete: Para Aliviar la Mente. Suplemento Artes y Letras. Ý

    (8) Capra, Fritjof El Punto Crucial Pág. 462- Ý

    (9) Brüner, J. Joaquín: Globalización Cultural y Posmodernidad. Pág.176. Ý

    (10) Ruiz, Alfredo: Fundamentos Teóricos del Enfoque Post-Racionalista. Ý

    (11) Bateson, G. y Bateson, M.C.: El temor de los Ángeles. Pág. 126. Ý

    (12) Ruiz, Alfredo: Fundamentos Teóricos del Enfoque Post-Racionalista. Ý

    (13) Echeverría, Rafael: Ontología del Lenguaje. Pág. 57. Ý

    (14) Ramonet, Ignacio: Un Mundo sin Rumbo: Crisis de Fin de Siglo. pág. 35. Ý

    (15) Lull, James La Supercultura en la Era de la Comunicación Inédito. Ý

    (16) Bateson,G. y Bateson, M.C.: El Temor de los Ángeles Pág. 126. Ý

    (17) Capra, Fritjof El Punto Crucial. Pág. 468. Ý

     

     

    BIBLIOGRAFIA

    • Bateson, G. y Bateson M.C. El Temor de los Ángeles. Edic. Gedisa

  • Baudrillard, Jean. Un Apartado de Ética y Acción. Apuntes de Cátedra Teorías de la Comunicación. Prog. Magíster UFRO , 2000
  • Brüner, J. Joaquín. Globalización Cultural y Posmodernidad. Apuntes de Cátedra. Seminario de Interculturalidad . Prog. Magíster UFRO, 2000
  • Capra, Fritjof. El Punto Crucial. Editorial Estaciones. B. Aires, Argentina 1992
  • Chonchol, Jacques. ¿Hacia Dónde Nos Lleva la Globalización?. LOM Ediciones. Santiago, Chile 1999
  • Chonchol, Jacques ¿Hacia Dónde Nos Lleva la Globalización? LOM Ediciones. Santiago, Chile 1999
  • Chopra, Deepak La Perfecta Salud. Vergara Edit. B. Aires-Argentina, 1991
  • Echeverría, Rafael Ontología del Lenguaje. Dolmen Ediciones, Santiago, Chile 1998
  • García Canclini, Néstor. Consumidores y Ciudadanos. Conflictos Multiculturales de la Globalización. Ed. Grijalbo México , 1995
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  • Maturana, H. y Varela, F. El Árbol del Conocimiento. Edit. Universitaria Santiago, Chile, 1993.
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  • Watzlawick, Paul. La Realidad Inventada. Edit. Gedisa. Barcelona- España, 1993.
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