LO REAL, LO REAL, LO REAL

 

David Alberto Fuks

 

El hombre no tiende a la felicidad.

Solo el inglés hace eso.

(Nietzsche)

Jeremy Bentham

Jeremy Bentham, de quien en 1998 se cumplen 250 años de su nacimiento en Londres, logró imponer desde 1781 propuestas parlamentarias referidas a la reforma jurídica, a la transformación de las cárceles (en 1855 Dickens criticará estas prisiones en La pequeña Dorrit) y a la reforma de las leyes penales y procesales. Publicará el Panóptico y tratados de legislación civil y penal que permitieron el ordenamiento jurídico de Inglaterra y otros países europeos. En 1818 plasma sus ideas utilitaristas en Teoría de las penas y de las recompensas. Tiene por discípulo a J.S.Mill e inspira diferentes proyectos socialistas útopicos.

Casi contemporáneamente Marx acusa a Bentham de plagiar la moral de Helvetius, de ser un archifilisteo, un óraculo seco, pedantesco y charlatanesco del sentido común burgués del siglo XIX y de profesar los más vulgares lugares comunes.

Bentham define la utilidad como "la suma total de los placeres y de los dolores". El bien y la felicidad son lo mismo y la misión de todo buen gobierno pasa por evitar el dolor y promover la felicidad. La mayor felicidad del mayor número es la medida de lo justo y lo injusto. Tal la curva matemática de la divisa utilitarista y de su fundador quien en su Fragmento sobre el gobierno bregó por "el interés de la auténtica ciencia y del progreso del liberalismo". Toda operación de la mente, y por consiguiente del cuerpo es el resultado de un ejercicio de la voluntad en la cual el deseo (que tiene por objeto tanto el placer como el dolor) tiene lugar.

Michel Foucault, para quien Bentham es el complemento de Rousseau en su sueño de una sociedad límpida, visible y legible, analiza el panóptico en Vigilar y Castigar. Se trata éste de un dispositivo institucional de control concebido para "triturar pícaros en honestos y ociosos en industriosos". Tiene por expresión edificios construidos de modo tal que dispone a los allí alojados, sean estos presos, obreros o alumnos a ser observados ("ojo vigilante", óptico) con fines represivos-productivos desde todo (pan)ángulo sin que lo sepan .

Lacan lee su Teoría de las Ficciones y afirma que el utilitarismo de Bentham es algo muy distinto de lo que se cree: "No se trata simplemente de un pensamiento que se hace la pregunta de cual es la mejor repartición posible de los bienes que hay en el mercado, sino también de la revolución que opera el término de real, opuesto al inglés de fictitious en el sentido que, toda verdad tiene una estructura de ficción". Para Lacan, Bentham sitúa el bien, el placer, del lado de lo real, mientras que en la teoría freudiana la característica del placer como dimensión de lo que encadena al hombre se encuentra totalmente del lado de lo ficticio, es decir de lo simbólico. En efecto, Bentham dice que "Aunque ficticio el lenguaje no puede ser calificado de engañoso".

C.K.Ogden en La teoría del lenguaje de Bentham explica que para Bentham (para quien el lenguaje era un sistema de comunicación) los nombres de cuerpos por ejemplo son nombres de entidades reales; los nombres de cualidades, predicaciones y relaciones son nombres de entidades ficticias no tangibles. Una regla benthamiana dice: "Prefiere los sustantivos a los verbos", por ejemplo cuando "en vez de decir aplicar se emplea la locución hacer aplicación de.

Un ejemplo de esto lo ubicamos en relación con el caballero Tomas Gradgrind, personaje de Tiempos Difíciles (1854) de Charles Dickens (1812-1870) quien encarna el espíritu del utilitarismo, concepción que exige del educador eliminar los "puntos oscuros" por medio de ideas claras, correctas y completas. Gradgrind concentra en el sufijo de su nombre toda la fuerza del poder panóptico: moler, triturar, afilar, esmerilar, hacer rechinar los dientes, molestar, oprimir, pulir y, en su prefijo el objeto de lo ominoso de aquel poder: el grado escolar, la clase, el aula.

Dickens describe a su personaje "de cara inflexible, utilitaria, realista" con metáforas muy agresivas: "púgil bien entrenado siempre con una doctrina a mano para hacérsela tragar a la gente, capaz de derribar por tierra al sentido común, pegando de contra, acorralando a su contrincante contra las cuerdas". Un caballero que concibe a su fábrica y a su escuela como un espacio, cerrado, recortado y vigilado. Dice Dickens: "Para este hombre de realidades lo útil sólo son las realidades". En un fragmento de la obra, el maestro exige a sus alumnos que no se dejen llevar por la imaginación:

"-Lo real, lo real, lo real- repitió Tomas Gradgrind."

Anudemos: en el primer capítulo del Curso de Filosofía Positiva uno de los puntos se llamaba Superioridad mental del espíritu positivo donde Comte hace referencia al Estado positivo o real y a la Ley de subordinación constante de la imaginación a la observación. "Tenéis que suprimir por completo la palabra imaginación. La imaginación no sirve para nada en la vida", dice Tomas Gradgrind en Hard Times. "Roedores de idealismos" llama Dickens a los utilitaristas

Para Bentham el bien social era la suma algebraica de los beneficios disfrutados por los individuos. Gradgrind propone a su hija que analice una propuesta matrimonial como una cuestión de realidades tangibles con un pretendiente para quien el mejor sistema es aquel que es capaz de demostrarlo todo en una línea de unidades, decenas y centenas: "Al estudiar esta cuestión, no es cosa baladí el tomar en consideración las estadísticas de matrimonios de que disponemos hasta ahora en Inglaterra y el país de Gales".

Enrique Marí dice que Bentham pretende introducir el cálculo matemático en materia de moral. De ahí la resistencia de Dickens cuando afirma que "ni todos los calculistas de la Casa de la Deuda Nacional" pueden deducir la capacidad de los hombres para convertir la virtud en vicio y pide se reserve la aritmética para los objetos materiales y se recurra a otros medios para gobernar las cualidades desconocidas de los hombres. Habría que releer a Dickens a la luz de nuestra realidad actual pues personificaba al inflamado e indignado luchador contra las injusticias derivadas de la gran brecha social, las condiciones inhumanas en las cárceles, las fábricas, la escuelas y toda institución que reprodujera los mecanismos de dominación del poder reinante.

Cuando en 1834 moría Bentham, Dickens trabajaba como reportero parlamentario en el Morning Chronicle. He aquí dos pensadores que eligieron cruzarse de este particular modo. Uno erigiendo y aceitando los mecanismos del nuevo sistema el otro anhelando su disolución desde que a los diez años debió de emplearse como obrero en una fábrica de betún mientras su padre estaba preso en una cárcel para deudores. A Dickens lo llamaban "el auténtico radical" pues se preocupaba por el empobrecimiento de la pequeña burguesía. Bentham en cambio inspira la plataforma y funda el Partido Radical. A estos adversarios Dickens indignado les augura ("ĦOh economistas utilitarios, comisarios de realidades!") que "la realidad se volverá lobo y acabará con vosotros".

 

|Volver| Inicio|