Juan Ruiz, Arcipreste de Hita y el Libro de buen amor

di_entre_lecturas.pngDiego Bernal Ortega

Completa los huecos con las palabras que faltan hasta conseguir que la lectura tenga sentido.
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El Libro de buen amor es un extenso poema de más de mil setecientas (unos siete mil versos), la mayor parte escritas en , aunque también abundan los metros cortos. Incluso en el molde de la cuaderna vía abundan los hemistiquios de ocho sílabas, próximos al ritmo más popular del romance. En ello revela que Juan Ruiz tiene un consumado dominio de la métrica, mucho mayor que el del simple que él dice ser y que el resto de los clérigos del mester de .
También en su lengua y estilo abundan tanto los recursos propios de la tradición (extraordinario repertorio léxico y sintáctico, las múltiples repeticiones o enumeraciones, la acumulación de sinónimos, la anáfora, los juegos de palabras, etc.) como los rasgos procedentes del lenguaje (el abundante uso de refranes, el uso del diminutivo con valor afectivo, los modismos, las exlamaciones). La variedad expresiva viene dada además por los frecuentes, que dramatizan el relato.
El Libro está compuesto de abundantes materiales muy heterogéneos, hilvanados por el hilo narrativo de la persona ( ficticia) y precedidos de unos preliminares a modo de presentación: un prólogo en prosa donde se declara la de la obra; una serie de aventuras con mujeres de muy distinta condición (una monja, una mora, las serranas, etc.); una colección de treinta y dos y cuentos con intención ; episodios como el de don y doña Endrina adaptados de textos latinos medievales; un conjunto de digresiones morales o satíricas; sátiras y parodias, como la de las horas canónicas; pasajes como la pelea de don Carnal y doña ; un grupo de composiciones y juglarescas: poemas religiosos, serranillas, cantares de estudiantes, etc.
Tal diversidad adquiere unidad por el uso de la primera persona narrativa y por el tema común del amor y sus . La peculiar disposición de los diversos textos se ha relacionado con la literatura oriental, en la que son normales las estructuras sueltas y diversificadas, así como la voz omnipresente de un yo narrador. Se ha señalado además la influencia árabe en el ambiente, en la presencia del destino o en la figura misma de la alcahueta, concebida de forma positiva, según lo era la tercería en el mundo musulmán.
El influjo de la cultura medieval es también patente en el Libro de buen amor (la Biblia, los textos canónicos y jurídicos, los catecismos medievales...), como lo es el de la literatura latina (Ovidio, la comedia latina), sobre todo en textos latinos medievales (Pamphilus de amore, comedia elegíaca del siglo XII, etc.).
Dos son los temas recurrentes en el texto: el y la .
Todo lo creado aparece sujeto al amor, presentado como imperiosa fuerza natural. Por momentos, el libro expresa una arrolladora fuerza , donde la sexualidad, el erotismo y la concepción placentera y sensual de seres y cosas se encarnan en los personajes. En este sentido, pueden rastrearse en el Libro de buen amor elementos populares, folclóricos, carnavalescos o míticos que permiten considerar la obra de Juan como rico documento que atestigua la pervivencia de ciertas formas paganas de entender la vida que no aparecen frecuentemente en los textos escritos en la época.
La muerte es la fuerza al amor y la vida. En el amargo lamento por la desaparición de , la alcahueta amiga del protagonista, queda claro que la muerte es y no . La muerte la hermosura, el placer y todas las relaciones humanas.