Detalle de una lámina de un manuscrito de Ovidio: Briesida (Las metamorfosis).
 

El poeta, como amante excluido -exclusus amator-, intenta convencer al portero de que le abra la puerta. No es preciso que la abra por completo, con solo una rendija le basta. Tan delgado lo tiene Amor.

Ianitorindignum! — dura religate catena,
Difficilem moto cardine pande forem!
Quod precor, exiguum estaditu fac ianua parvo
Obliquum capiat semiadaperta latus.
Longus amor tales corpus tenuavit in usus (5)
Aptaque subducto pondere membra dedit.
Ille per excubias custodum leniter ire
Monstrat: inoffensos derigit ille pedes.
At quondam noctem simulacraque vana timebam;
Mirabar, tenebris quisquis iturus erat. (10)
Risit, ut audirem, tenera cum matre Cupido
Et leviter 'fies tu quoque fortis' ait.
Nec mora, venit amornon umbras nocte volantis,
Non timeo strictas in mea fata manus.
Te nimium lentum timeo, tibi blandior uni; (15)
Tu, me quo possis perdere, fulmen habes.
Adspiceuti videas, inmitia claustra relaxa
Uda sit ut lacrimis ianua facta meis!
Certe ego, cum posita stares ad verbera veste,
Ad dominam pro te verba tremente tuli. (20)
Ergo quae valuit pro te quoque gratia quondam
Heu facinus! — pro me nunc valet illa parum?
Redde vicem meritis! grato licet esse quod optas.
Tempora noctis eunt; excute poste seram!
Excute! sic, inquam, longa relevere catena, (25)
Nec tibi perpetuo serva bibatur aqua!
Ferreus orantem nequiquam, ianitor, audis,
Roboribus duris ianua fulta riget.
Urbibus obsessis clausae munimina portae
Prosunt; in media pace quid arma times? (30)
Quid facies hosti, qui sic excludis amantem?
Tempora noctis eunt; excute poste seram!
Non ego militibus venio comitatus et armis;
Solus eram, si non saevus adesset Amor.
Hunc ego, si cupiam, nusquam dimittere possum; (35)
Ante vel a membris dividar ipse meis.
Ergo Amor et modicum circa mea tempora vinum
Mecum est et madidis lapsa corona comis.
Arma quis haec timeat? quis non eat obvius illis?
Tempora noctis eunt; excute poste seram! (40)
Lentus es: an somnus, qui te male perdat, amantis
Verba dat in ventos aure repulsa tua?
At, memini, primo, cum te celare volebam,
Pervigil in mediae sidera noctis eras.
Forsitan et tecum tua nunc requiescit amica — (45)
Heu, melior quanto sors tua sorte mea!
Dummodo sic, in me durae transite catenae!
Tempora noctis eunt; excute poste seram!
Fallimur, an verso sonuerunt cardine postes,
Raucaque concussae signa dedere fores? (50)
Fallimurinpulsa est animoso ianua vento.
Ei mihi, quam longe spem tulit aura meam!
Si satis es raptae, Borea, memor Orithyiae,
Huc ades et surdas flamine tunde foris!
Urbe silent tota, vitreoque madentia rore (55)
Tempora noctis eunt; excute poste seram!
Aut ego iam ferroque ignique paratior ipse,
Quem face sustineo, tecta superba petam.
Nox et Amor vinumque nihil moderabile suadent;
Illa pudore vacat, Liber Amorque metu. (60)
Omnia consumpsi, nec te precibusque minisque
Movimus, o foribus durior ipse tuis.
Non te formosae decuit servare puellae
Limina, sollicito carcere dignus eras.
Iamque pruinosus molitur Lucifer axes, (65)
Inque suum miseros excitat ales opus.
At tu, non laetis detracta corona capillis,
Dura super tota limina nocte iace!
Tu dominae, cum te proiectam mane videbit,
Temporis absumpti tam male testis eris. (70)
Qualiscumque vale sentique abeuntis honorem;
Lente nec admisso turpis amante, vale!
Vos quoque, crudeles rigido cum limine postes
Duraque conservae ligna, valete, fores!

Metro:

Dísticos elegíacos

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Traducción:

¡Oh portero, atado a una dura cadena! ¡Qué indigno!
¡Ábreme esta sólida puerta girando las bisagras!
Lo que te ruego es poco: que la puerta semiabierta
me deje pasar de costado por una pequeña abertura.
Este amor tan prolongado me ha adelgazado el cuerpo para tales ocasiones (5)
y, por haber perdido peso, tengo los miembros preparados.
Amor me enseña a ir sigilosamente entre los puestos de guarda,
él conduce mis pasos para que no tropiecen.
Pero hace tiempo temía los vanos fantasmas de la noche,
me admiraba de que alguien pudiera andar entre tinieblas. (10)
Cupido con su tierna madre se rió un buen día para que lo oyera
y me dijo en voz baja "tú también serás valiente".
Y sin demora, llegó el amor. Ni las sombras que vuelan en la noche,
ni las manos que amenazan mi vida temo ya.
Sólo a ti tan insensible temo. Sólo contigo soy más lisonjero. (15)
Tú tienes el rayo con el que puedes matarme.
¡Corre el cruel pestillo para verlo, mira
cómo la puerta está humedecida con mis lágrimas!
Cierto es que yo, cuando estabas sin ropa para que te azotaran,
supliqué a tu señora por ti mientras temblabas. (20)
¿Así que el favor que un día te hice
hoy no me vale de nada? ¡Qué maldad!
¡Devuélveme el favor! Puedes ser agradecido, como deseas.
¡La noche avanza, mueve el cerrojo de la puerta!
¡Muévelo! ¡Y ójala te veas libre de esa pesada cadena (25)
y no bebas para siembre el agua de la esclavitud!
Férreo me escuchas, portero, mientras te ruego en vano,
la puerta, forjada de duro roble, firme está.
A las ciudades asediadas las puertas cerrradas como fortificación
convienen, pero en tiempos de paz ¿qué armas temes? (30)
¿Qué no harás al enemigo, tú que excluyes así al amante?
Las horas de la noche corren. ¡Descorre el cerrojo de la puerta!
No vengo acompañado de soldados ni de armas.
Solo estaría, si Amor cruel no me acompañara.
A éste yo, aunque lo desee, nunca puedo quitármelo. (35)
Antes me arrancarían mis miembros.
Así que están conmigo Amor, un poco de vino, que marea mis sienes,
y una guirnalda que cae de mis cabellos perfumados.
¿Quién teme estas armas? ¿Quién no se enfrenta a ellas?
Las horas de la noche corren. ¡Descorre el cerrojo de la puerta! (40)
Eres lento o ¿acaso el sueño, que ójala te siente mal, tira
a los vientos mis palabras de amante, despreciadas por tu oído?
Pero me acuerdo de que al principio, cuando quería esquivarte,
estabas como las estrellas vigilante en medio de la noche.
Quizás también duerme ahora contigo tu amiga. (45)
¡Ay!, ¡cuánto mejor tu suerte que la mía!
Si es así, ¡venid a mí, pesadas cadenas!
Las horas de la noche corren. ¡Descorre el cerrojo de la puerta!
¿Me engaño? ¿O acaso han sonado los goznes girados de las jambas
y la puerta, al moverse, ha dado un ronco chirrido? (50)
¿Me engaño? ¿O la puerta ha sido abierta por un soplo de viento?
¡Ay de mí! ¡Qué lejos se ha llevado la brisa mi esperanza!
Si bien te acuerdas, Bóreas, de Oritía, la que tú raptaste,
ven aquí y abate con tu soplo esta puerta sorda.
Todo en la ciudad calla y mojadas de rocio cristalino (55)
las horas de las noche corren. ¡Descorre los cerrojos de la puerta!
O yo mismo bien pertrechado con la espada y el fuego,
que sostengo en mi antorcha, atacaré esta soberbia casa.
La Noche y Amor y el vino nada prudente aconsejan.
La una no tiene vergüenza, Líber y Amor, miedo. (60)
He agotado todos mis recursos y ni mis súplicas ni mis amenazas
te conmueven. ¡oh tú, más inflexible que tus puertas!
No te corresponde vigilar de una hermosa mujer
su umbral, digno serías de una cárcel rigurosa.
Ya Lúcifer mueve los ejes llenos de escarcha (65)
y el gallo levanta a los pobres a su trabajo.
Pero tú, guirnalda quitada de mis tristes cabellos,
yace sobre este cruel umbral toda la noche.
Tú, cuando por la mañana te vea arrojada,
serás testigo de este tiempo mío tan mal gastado aquí. (70)
Como quiera que sea adiós y escucha mi saludo mientras me alejo.
Adiós, tenaz y repulsivo para el amante no admitido.
También vosotras, crueles jambas de rígido umbral
y puerta de dura leña, compañera de su esclavitud, adiós.