S.XX - Poesía Experimental


Reseña biográfica

Algunas de sus obras:

DESEAR HACER UN VERSO, 1965
LA POESÍA, 1983

ADVERTENCIA

ASÍ PRENDIDO

EL PECHO


Entrevista con Francisco Pino. 2002

RECORTES DE PRENSA
El  País
ABC
El Mundo
El Norte de Castilla

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DESEAR HACER UN VERSO, 1965

qué iluso deseo es.
Mas para así, se desea
verle delgado en la página
vivir, como se desea
contemplar una raíz
viviendo bajo la tierra
o como contemplar cómo
se mueve un alga en el fondo
del mar. Tan sólo un estúpido
puede
desear hacer un verso.
Un verso, que no se hace,
que está hecho ya, que se mueve
desde hace ¿qué siglos? Dentro
de esta arcilla tan antigua,
de esta sangre que es de otros
idos
que ayer sintieron el verso
vivir como una raíz
o moverse como un alga
pero que no lo dijeron.
Porque el verso es la raíz
a la que la copa ignora
y de la que es fundamento,
o es alga que siente el mar
sin quererlo y le demuestra
que posee sentimiento;
algo que jamás se hace,
que lo entiende cual sustento
de sí mismo el corazón;
que lo siente restallando
largo, fino, ignoto el alma.
Desear hacer un verso
qué iluso deseo es
¡si es el que nos hace el verso!
(De Más cerca, 1965)

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LA POESÍA, 1983

La poesía susurró muy bajo:
«Forma da a tu vivir pero aeriforme».
Y a su engaño accedí, con el conforme
estuve al ver fantasma mi trabajo.

En cualquier cruce pregunté a destajo
y me repuso el verso como enorme
serpiente. Le atendí. Justo es que hoy forme
con la perduta gente donde encajo.

Por poeta me odié pues viví en vilo.
Supuse que volé, mas tuve un hilo
que ató mis alas. Fue febril talego

la poesía que cargué en mi vida.
Me arrojó de la luz de amanecida
pero fue el lazarillo de este ciego.

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ADVERTENCIA

En silencio
como el río,
en silencio,

largamente
como el chopo,
largamente,

por tu amigo
el enemigo,
por tu amigo

vas a llorar
te lo digo
en silencio,
lar
         ga
                  mente.

De "Versos para distraerme" 1982

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ASÍ, PRENDIDO...

Así, prendido de la espesa rama
como a nuevo Absalón me viste atado.
Oh espesa rama que me tiene alzado
a un viento vivo que ternuras brama.

Oh viento! ¡Oh toro! ¡Oh llanto! ¡Oh luna! ¡Oh llama!
que a mi cuerpo con saña has castigado;
ya como vaso, de dolor sobrado,
mi corazón sangrando se derrama.

¿De qué torturas dulces eres río,
árbol crecido en tierras de desvío,
cielo con ramas de sutil locura?

Espero muerte viva, fuego frío,
de tu lanza de fino desvarío;
clavado corazón: dicha insegura.


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EL PECHO

Aquí cesa el clamor; ya nada canta.
Aquí el silencio su contorno imprime.
Sólo el pecho, nevado y tan sublime,
de pie puede servir a la garganta.

Ya, como con las albas, se levanta,
o, como con las tardes, se deprime;
su femenino día nos encanta;
con su esplendor de oscuridad redime.

El ritmo de lo humano él lo condensa,
cofre es de aquello que la mente piensa,
donde la eternidad se guarda breve.

Si el corazón se ofrece en esa altura,
respire en esa cima la ternura,
mitíguese mi ardor sobre esa nieve.

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