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Friedrich Nietzsche: entre
el antigermanismo y lo dionisíaco.
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David
Alberto Fuks
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| Crítica |
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| Pocas veces la humanidad ha recibido un legado cultural
que ha merecido tan encontradas interpretaciones como la obra de Nietzsche.
Albert Camus lo caracterizó como rebelde metafísico enfrentado
a un Dios-Ídolo al que acusa de indiferencia ante el mal y anuncia
el tiempo del alejamiento de los dioses y el de la soledad de los hombres.
Ernst Bertram lo llamó "heredero de los que llevan dentro de
sí el espíritu de oposición |
| luciferino". Se lo ha considerado el más coherente
de los racionalistas, pero tambien el primer filósofo existencial,
o el primero que logró salir de la historia de la metafísica,
o el instaurador de una dialéctica entre Dioniso y Jesús.
Se ha visto en su anti-cristianismo una expresion de religiosidad. Marxistas
como Lukács lo ubican como el pensador del irracionalismo burgués
del período imperialista mientras que la Escuela de Frankfurt se
sintió heredera del heraclitismo nietzscheano en el que se unirían
historicidad y nihilismo. Para Derrida el nombre de Nietzsche designa actualmente
en occidente al único que abordó la filosofía y la
vida, la ciencia y la filosofía de la vida con su nombre, en su
nombre, involucrando su biografía. |
| Contradicciones, tensiones.Y no obstante o quizás
precisamente por ello su espíritu no deja de campear en este siglo
que ya culmina y que contrasta con la indiferencia que el filósofo
cosechó durante el otro fin de siglo que clausuró y la tardanza
en ser acogido en el seno de la filosofía institucional. |
| Más allá de la mucha tinta que ha corrido
para defenestrar o elogiar -casi siempre de modo reduccionista- su prolífica
obra lo cierto es que hubo un punto en el que cosechó seguidores
por izquierda y por derecha y éste es el de su vínculo con
el germanismo. Un germanismo mítico hecho a imagen y semejanza de
sus diferentes epígonos. Gottfried Benn se pregunta "¿Qué
culpa tiene Nietzsche de que los políticos se encarnasen en él?"
y Miguel Morey lo defiende contra "el triste pillaje y manipulación
de su pensamiento por la barbarie nazi, posibilidad presentida por el propio
Nietzsche desde, por lo menos 1884, lo que le empujaría a distanciarse
explicitamente de todo lo alemán en general, y aún más
del pangermanismo en particular". |
| Tomás Abraham considera que en sus primeras obras
Nietzsche se inscribe en el movimiento que pugna por la reforma de la cultura
alemana: "Mientras en Alemania abundan las corrientes políticas
de reforma social, el ideal de una nueva cultura transmite el deseo de
nuevos valores y de nuevos líderes". |
| Se sabe de las operaciones políticas de su hermana
Elisabeth para procurarle trascendencia a Friedrich Wilhelm aún
despues de su muerte, las que no cesaron hasta lograr cierta canonización
del filósofo por parte de Hitler. Al respecto anota Gilles Deleuze:
"Se sabe que los nazis tuvieron relaciones ambiguas con la obra de Nietzsche:
ambiguas porque les gustaba utilizarla, pero no podían hacerlo sin
despedazar citas, falsificar ediciones, prohibir textos principales". Nietzsche
escribió en 1883 a Overbeck: "No me gusta mi madre, y cada vez
que oigo la voz de mi hermana me chirrían los oídos; siempre
que he estado con ellas he caído enfermo". El matrimonio de
Elisabeth con Bernhard Förster, un maestro racista wagneriano berlinés
(con veleidades de "colonizador" de una Nueva Germanía en el Paraguay
que predicaba el antisemitismo) fue censurado por Nietzsche al punto que
escribe a Burckhardt: "...Todos los antisemitas deberían ser
suprimidos". Y en otros textos: "No frecuentar a nadie que esté
implicado en esta fumistería desvergonzada de las razas" y tambien
"Pero en fin,¡qué creéis que siento cuando el nombre
de Zarathustra sale de la boca de los antisemitas" |
| En sus escritos el filósofo es tajante en cuestionar
la supuesta profundidad alemana, la mezcolanza de razas. Ante la pureza
nazi de lo ario Nietzsche opone la heterogeneidad de la hibridez: El alma
alemana es, ante todo compleja...los alemanes son inasibles, desconcidos,
incalculables, terribles, escapan a la definición. Son un pueblo
medio en todos los sentidos. El alemán no es sino que deviene, posee
una palurda indiferencia frente al gusto, sintetiza el encuentro de lo
mas noble con lo mas vulgar, digiere mal sus acontecimientos, ama la comodidad
intelectual, es complaciente, posee una apariencia de profundidad y de
arrojo prusiano. Inclusive en su afán antigermano Nietzsche arremete
contra Beethoven en favor de Mozart, opina que leer libros en alemán
son una torura y que, para quien dispone de un tercer oído, los
músicos alemanes ignoran la armonía y escriben mal. |
| Deleuze afirma que si bien es cierto que en Nietzsche no
faltan consideraciones raciales "la raza no interviene más que
como elemento en un cruzamiento, como factor en un complejo fisiológico,
a la vez que psicológico, político, histórico y social". |
| En una carta a Fritsch, autor antisemita y racista le escribe
Nietzsche: "Le ruego que tenga a bien no enviarme más sus publicaciones:
temo por mi paciencia". |
| En su Ensayo de autocrítica de 1886 escribe Nietzsche:
"He aprendido a pensar sin esperanza ni indulgencia alguna acerca de
ese "ser alemán", y asimismo acerca de la música alemana
de ahora, la cual es romanticismo de los pies a la cabeza y la menos griega
de todas las formas de arte: además, una destrozadora de nervios
de primer rango, doblemente peligrosa en un pueblo que ama la bebida y
honra la oscuridad como una virtud..." |
| En el inicio de su crisis, al límite de su lucidez,
a fines de 1888 en una carta a Overbeck declara su deseo de crear una liga
europea antialemana. |
| Para Thomas Mann el pensamiento de Nietzsche es impolítico
(en tanto afirmación de valor y lo político como disvalor)
y encierra el germen de cierta sobre-alemanidad. Representa la potencia
espiritual de Alemania, país cuya misión sería afirmar
la potencia de lo impolítico como camino hacia su universalización.
Massimo Cacciari polemiza contra esta postura pues no halla que en Nietzsche
lo político sea un disvalor. Lo impolítico no significa supra
político sino crítica de la ideología de lo político.
O, como claramente lo expresa Abraham: "Es un antipolítico, un
crítico de la política como forma de superación de
los dolores humanos" |
| Gianni Vattimo considera que la interpretación del
pensamiento de Nietzsche ha oscilado entre la afirmación de su inactualidad
(tan solo un fenómeno artístico) hasta su consideración
por el nacionalsocialismo como un pensamiento de actualidad sobrecogedora.
Tal la interpretación nazi de su pensamiento sobre la voluntad de
poder que inaugura el libro de A.Baeumler de 1931: Nietzsche, filósofo
y político. |
| Georges Bataille dedica un capítulo de sus estudios
(Nietzsche y el nacionalsocialismo) a demostrar la incompatibilidad radical
entre sus ideas y las de un reaccionario fascista.Vé en la exaltación
de los valores dionisíacos la contrapartida de la posición
de un Rosemberg quien en su Mito del siglo XX denuncia el culto de Dioniso
("un dios desconocido" de quien Nietzsche se consideraba discípulo)
como no ario. "La juventud necesita estadios y no bosques sagrados",
afirmará Hitler. |
| Rechazo a un Dioniso portador (junto con su sensualidad,
su danza, su risa, su juego, su fuerza creadora) de un mensaje donde al
decir de Deleuze la multiplicidad, el devenir, el respeto por las diferencias,
el azar "son suficientes y objetos de alegría en sí mismos",
la alegría propiamente filosófica. Un Baco, dios del vino
y de las fuerzas productoras de la Tierra en cuyo ritual orgiástico
se ha advertido el surgimiento de la tragedia. |
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| Para leer hoy |
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| Tomás Abraham, El último oficio de Nietzche
y la polémica sobre El nacimiento de la Tragedia. Wilamowitz-Rohde-Wagner,
Editorial Sudamericana, septiembre de 1996. |
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| Durante el emblemático mayo de 1968 de Vincennes
se halla Tomás Abraham, joven estudiante argentino de Filosofía
y Sociología, asistiendo a las clases de Lacan, Althusser, Balibar,
Rancière, Bourdieu y principalmente al curso de Historia de la Sexualidad
e Historia de la Penalidad de Foucault. A este autor le dedicaría
veinte años despues dos libros de ensayos: Foucault y la ética
(1989) y Los senderos de Foucault (1991). De aquellas y otras inquietudes
intelectuales que hallaron su cimiento en Francia Abraham daría
cuenta posteriormente en sus numerosas publicaciones, en la preparación
de ediciones y en la fundación y dirección del Colegio Argentino
de Filosofía. Fue y es ésta una institución de enseñanza
privada que acompañó la restauración democrática
en la cual brindó generosamente un espacio a intelectuales argentinos
que retornaban del exilio (interior o exterior) para que transmitieran
las enseñanzas de aquellos y otros pensadores (Benjamin y Habermas,
por ejemplo) cuando aún no integraban los programas universitarios
de enseñanza oficial. Detrás de las banalidades personalistas
escritas como introducción a sus entrevistas, acerca de su supuesta
condición de intelectual díscolo y acentuada ésta
por su aporte atípico desde las páginas de La caja, revista
del ensayo negro, que Abraham dirige, hallamos a un maduro pensador sin
pelos en la lengua a quien comodamente le cabe el sayo de filósofo.
Abraham es profesor de Filosofía de la U.B.A. y el año pasado
su obra trascendió el ámbito propiamente académico
al publicar dos libros imperdibles: Historias de la Argentina deseada y
Batallas éticas. |
| Dá la impresión que por una decisión
de realista política editorial nos encontramos ante dos libros con
sus respectivos índices en un solo tomo. En El último
oficio de Nietzsche Tomás Abraham despliega -hay que destacarlo-
en bella prosa la imagen de un pensador pasional que no es ni irracionalista,
ni religioso, ni poeta, ni profeta, ni misántropo sino un crítico
de la moral, un filósofo vivo, humano que inventó un modo
de filosofar "indiferente a la acción del tiempo" y al que
"todavía no hemos alcanzado". Ofició de filólogo,
músico, psicólogo, profeta y genealogista dinamitero y finalmente
el de impostor, último capítulo en el que Abraham se dedica
a especular sobre un probable Pseudo Nietzsche (¿un loco George
Plotkin superidentificado?) autor de Mi hermana y yo, texto de naturaleza...
¿incierta?. |
| Por todos ellos Abraham incursiona y lo hace con erudición
y sin ocultar su admiración y el carácter de homenaje que
adquiere este libro. |
| A este ensayo le sucede La polémica sobre El nacimiento
de la tragedia de F. Nietzsche edición al cuidado del propio
Abraham y de Germán Sucar, precedida de un meticuloso estudio preliminar
de éste último luego del cual entramos de lleno a la polémica
en sí. La misma consiste en un ir y venir de réplicas y contraréplicas
aparecidas en diversas publicaciones entre 1872 y 1873 y tiene por protagonistas
a Wilamowitz, Rohde y Wagner. "Nuestro objetivo es precisamente destacar
el interés propiamente filosófico de esta querella",
dicen los autores. Por ello apuntarán a lo que subyace en el corazón
de la misma: "el establecimiento del objeto y los límites de
una ciencia -la filología-, la consideración del valor de
los conocimientos científicos para la vida y, en definitiva, la
postulación de un tipo de existencia y de un modelo de civilización". |
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| David Alberto Fuks. |
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